El juicio de las clarisas contra un matrimonio de ancianos, pendiente de la declaración de una antigua superiora

Los juzgados de Huesca han acogido este lunes una vista oral del proceso abierto por la demanda que las monjas de clausura del Convento de Santa Clara de Huesca han interpuesto para que el matrimonio de ancianos que trabajó para ellas durante más de 50 años abandone las dependencias del monasterio. El proceso está pendiente de la declaración ante el juzgado de Tauste de una religiosa.

En la vista oral, han declarado ante el juez las partes y siete testigos convocados por la defensa del matrimonio. Esos testigos son personas que han conocido el trabajo que durante 56 años venían realizando los dos ancianos: entre ellos, el panadero que acudió al monasterio durante años o un pintor que trabajó en el convento.

Otro de los testigos llamados a declarar por la defensa es una religiosa, que actualmente reside en Tauste, que durante 13 años fue la superiora del Convento de Santa Clara de Huesca. Debido a su avanzada edad, el tribunal ha optado por solicitar al Juzgado de Tauste que tome declaración a esta religiosa en esa localidad zaragozana. La tramitación del juicio ha quedado suspendida hasta que se reciba esta declaración.

La defensa del matrimonio también había pedido la declaración de las tres religiosas de más edad que siguen residiendo en el Convento de Santa Clara de Huesca. Sin embargo, a solicitud de la parte demandante, un médico forense ha establecido que las tres religiosas sufren Alzheimer y, por tanto, se ha desestimado su declaración ante el tribunal.

Recordamos que la demanda judicial de las clarisas pide al matrimonio que abandonde la casa que ocupan desde hace 56 años. Los ancianos aseguran que las religiosas que vivían anteriormente en el monasterio les cedieron esa vivienda a cambio de sus trabajos. Además, en estos 56 años, Dolores Labián nunca recibió ninguna retribución ni cobertura en la Seguridad Social por abrir y cerrar las puertas del convento, mantener limpias las zonas fuera del recinto de clausura y hacer las compras y los encargos que le pedían las monjas. Las religiosas aseguran que han ofrecido varias alternativas al matrimonio, pero al no llegar a un acuerdo con la pareja, han acudido a los Tribunales.