Expo-niendo una nueva etapa

Luis Laiglesia

Una nueva era o una nueva etapa parece haberse abierto en Aragón. La puesta en marcha de la Expo debe significar, y creo que significará, un punto de inflexión para nuestra comunidad.

Y lo será por muchas cosas. Primero porque ha supuesto un cambio muy importante para la capital de la autonomía, siempre gris, anodina y plana. Se han recuperado espacios olvidados, se ha volcado al río, y se han dignificado lugares que hablaban bien poco de una ciudad con vocación de modernidad.

Además, el lema elegido y lo que en Zaragoza se diga en los próximos tres meses, proyectará una imagen distinta a la que hemos tenido tradicionalmente los aragoneses. Espero que se acaben los estereotipos “pacomartinezsorianos” y “manolicocortianos” que tanto mal nos han hecho, de manera que se entienda que desde Aragón proponemos un nuevo modelo al mundo en lo que se refiere a la gestión del agua y que ponemos a disposición de la comunidad mundial un foro de debate para decidir sobre qué hacer con un bien limitado y escaso con es el agua.

Pero además de estos puntos, que son obvios, me quiero quedar con las palabras y el espíritu del discurso que pronunció el pasado viernes Juan Alberto Belloch, lleno de guiños al entendimiento y de reconocimientos incluso a los rivales políticos que han hecho porque hoy la Expo esté funcionando.

No faltaron en las palabras del Alcalde de Zaragoza las referencias a Luisa Fernanda Rudi, o a su amigo, dijo, el Alcalde Pepe Atarés.

Quizá es que hayamos iniciado una nueva etapa, también en lo político, y sea el comienzo de un período en el que reine el entendimiento por las cosas que importan e interesan a todos, y la Expo es una de ellas.

El ejemplo que dio al respecto Belloch el pasado viernes es para tener en cuenta y para facilitarle por haber sabido estar a la altura de las circunstancias y del momento. Que cunda ese ejemplo.

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