La Diócesis de Lérida espera de manera inminente el nombramiento de nuevo obispo

Javier Salinas

El administrador apostólico de Lérida, Javier Salinas, manifestaba en la ordenación de un sacerdote en la Catedral de Lérida que “éste quizás es casi el último acto que presido en la diócesis de Lérida”. Con esta afirmación, Salinas comienza a despedirse de sus fieles cuando hace poco más de un año que fue nombrado por el Papa Benedicto XVI máximo responsable de la diócesis ilerdense cuando Francisco Javier Ciuraneta presentó la renuncia por motivos de salud.

Salinas matizó que todavía no conoce con exactitud cuándo llegará el nuevo obispo de Lérida, pero lo cierto es que la ordenación sacerdotal se convirtió en una despedida improvisada. El actual administrador apostólico de Lérida es el titular de la diócesis de Tortosa, y en los últimos meses ha trabajado con el obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, con el fin de buscar una solución al litigio de los bienes.

Salinas aseguró que cualquier decisión sobre el asunto de los bienes está pendiente del argumentario del fallo del Tribunal de la Rota Romana y recordó que pueden pasar dos meses antes de que llegue. Asimismo, remarcó que tanto él como el obispo de Barbastro-Monzón están en contacto para mantener abierta la vía del diálogo y buscar un acuerdo.

Respecto al nombramiento del nuevo Obispo de Lérida, el alcalde ilerdense, Àngel Ros, declaraba su deseo de que el nuevo Obispo "esté implicado con los ciudadanos", asegurando que le gustaria que Lérida tenga "un Obispo comprometido con la base, con las necesidades de los más débiles y con la sociedad dentro de la su tarea, que es la pastoral". Acerca de Javier Salinas, el alcalde recordaba que, a pesar de las "difíciles relaciones" con una parte de los leridanos por el asunto de las obras de arte en litigio, dentro del Consorcio del Museo de Lérida, el Obispo siempre ha estado al lado de las instituciones ilerdenses.

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