El Gobierno de Aragón plantará cinco millones de árboles este año

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El Departamento de Medio Ambiente plantará este año cinco millones de árboles. Esta medida se enmarca en las políticas contra la desertificación que lleva a cabo el Gobierno de Aragón y que se basan en unas ambiciosas líneas de gestión forestal y del suelo, así como en la gestión sostenible del agua. En los últimos cuatro años, el Departamento de Medio Ambiente ha plantado una media de cuatro millones de árboles anuales, para contribuir así a la disminución de los procesos erosivos de suelo.

 

Hoy se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, declarado el 19 de diciembre de 1994 por la Asamblea General de Naciones Unidas para sensibilizar a la opinión pública sobre la necesidad de la cooperación internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y respecto de la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.

 

Para luchar contra la desertificación y la sequía, el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón cuenta con un programa que trabaja en varias políticas: la restauración hidrológica-forestal, la mejora de la calidad de las aguas, la gestión sostenible del agua e instrumentos de sanidad forestal y restauración de la cubierta vegetal.

 

Estas líneas de actuación se llevan a cabo a través de la Dirección General de Gestión Forestal y del Instituto Aragonés del Agua, para dar así respuesta al problema de la desertificación, al integrar diversas medidas en el marco de la ordenación y mejora de las masas arboladas y, fundamentalmente, en términos de protección y restauración del suelo y de su cubierta vegetal mediante la reforestación protectora, así como los tratamientos silvícolas, las hidrotecnias de corrección y los trabajos de ordenación de cuencas, además de planes para un uso más eficiente del agua.

 

Gestión forestal sostenible

 

En esta nueva legislatura se ha creado una Dirección General específica, la Dirección General de Gestión Forestal. El presupuesto para la lucha contra los incendios forestales asciende este años a los 27 millones de euros, de los que 16 corresponden a la prevención. Para la restauración de la cubierta vegetal se ha desarrollado un convenio 2005-2008 con el Ministerio de Medio Ambiente en materia de restauración hidrológico forestal, que comprende acciones directas de lucha contra la erosión, y que permite la inversión de 9,5 millones de euros. Otra herramienta desarrollada en este marco es el Plan de Restauración de Grandes Incendios de Aragón, puesto en marcha en 2004 y por el que se han regenerado más de 35.000 hectáreas de superficie forestal.

 

Además, se ha creado una Unidad de Salud de los Bosques, que vigila y realiza seguimiento del estadio sanitario de los bosques. Existe también una red de evaluación fitosanitaria de las masas forestales de Aragón: Esta red cuenta con 350 puntos, que se van a incrementar en 50 más en espacios forestales de la Red Natural de Aragón. Además, entre 2004 y 2007 se han realizado tratamientos silvícolas y fitosanitarios en más de 10.000 hectáreas de bosque.

 

Con estas líneas de trabajo no sólo se protegen los suelos frente a procesos erosivos, sino que sirve también para luchar contra los incendios forestales y potenciar el desarrollo rural y la estabilidad de la población. Además, en el área de prevención, con el mantenimiento en buen estado de los accesos forestales, en los últimos tres años se han mejorado más de 3.000 kilómetros de caminos, lo que ya se traduce en una reducción significativa de las consecuencias de los incendios forestales en Aragón, sobre todo en comparación con la media nacional.

 

Gestión de los recursos hídricos

 

El Instituto Aragonés del Agua impulsa la apuesta por el ahorro y la gestión eficiente del agua. Para ello cuenta con el llamado Plan del Agua 2002-2009 en el que se están invirtiendo más de 187 millones de euros, lo que supondrá un ahorro anual de agua equivalente al consumo de una ciudad de 45.000 habitantes. Este dinero se dedica a subvencionar las actuaciones que llevan a cabo los ayuntamientos para potabilización, nuevos abastecimientos o renovación de redes de saneamiento y conducción de agua.

 

Además, el otro gran plan del Instituto Aragonés del Agua es el Plan Especial de Depuración, con el que se alcanzará la depuración del 90% de las aguas residuales urbanas de Aragón. Se trata de 171 obras (132 depuradoras y más de 500 kilómetros de colectores) que ya se encuentran algunas finalizadas y el resto en construcción, adjudicadas o en licitación. Pero además, ya se está trabajando más allá: el Ministerio de Medio Ambiente aprobó recientemente la asignación al Gobierno de Aragón de 169 millones de euros para obras del ciclo integral del agua y para ejecutar las obras de interés general del Estado de depuración de los ríos pirenaicos, que ejecutará mediante encomienda de gestión el Departamento de Medio Ambiente.

 

Aragón y la desertificación

 

De los 4,7 millones de hectáreas de superficie aragonesa, algo más de la mitad, es decir 2,5 millones (52,4 %), corresponde a superficie forestal, y a su vez dentro de ésta existen 1,2 millones de hectáreas arboladas. De toda ésta superficie forestal, el 43% se gestiona desde el sector público, manteniéndose la superficie restante en manos de la gestión privada.

 

El estado general de estas masas es bastante satisfactorio pero existen ciertos procesos de degradación originados por diferentes factores. En el origen de los procesos erosivos que se desencadenan en Aragón, son destacables dos factores, uno físico-climático y el otro de tipo humano. La forma principal de erosión que afecta a nuestros suelos es la erosión hídrica, bien sea por procesos laminares, erosión subsuperficial, movimientos en masa, etc

 

El riesgo de convertirse en suelo árido es un fenómeno extendido en casi todo el territorio español. Los factores que explican esta situación son las pérdidas de suelo y las condiciones físico-climáticas, con alternancia de periodos húmedos y secos, precipitaciones escasas y concetradas. El aumento de la sequía también contribuye a la desertificación, teniendo en cuenta además que el 91,2 % del territorio de Aragón tiene un balance hidrológico negativo (pierde más agua por evapotranspiración que la que recibe).

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