Cartas al Director: ¿65 horas, y qué más?

Arancha García-Carpintero Broto

Responsable provincial de CC.OO. Huesca

No me lo podía creer, y quizá por eso mismo no opinaba sobre esta nueva aberración europea. Pero como parece que esto va en serio, aunque sea irracional, quiero trasladar unas cuantas reflexiones.

La situación parece ser la siguiente: a petición de Inglaterra, el conjunto de ministros y ministras de trabajo, en una sesión de debate de 12 horas ininterrumpidas, han acordado reformar la Directiva Europea de tiempo de trabajo, ampliando hasta sesenta horas la posible jornada semanal, e incluso hasta 65 para determinados colectivos. Francia, Alemania y los países del Este estarían convencidísimos de esta iniciativa.

Y cómo para todo hay argumentos, pretenden adornar semejante barbaridad con que no será una obligación, sino una devoción voluntaria para la persona trabajadora, que deberá incluso firmar por escrito el acuerdo de sometimiento a esta genial jornada, y que tendrá que repetir, cada año y medio, la tan voluntaria firma, puesto que tendrá esa validez. En fin, ridículos comentarios para respaldar una propuesta que ni en el peor de los casos se me hubiese ocurrido. Quiero recordar que tenemos conquistadas las 40 horas, alejadas de esas 48 horas que la Dictadura nos impuso, durante demasiados años.

Pero seamos realistas, y observemos la reacción de nuestro Ministro, uno más de los ideólogos de esta barbaridad. Estaba allí, participó, comentó que se trataba de una regresión, pero su voto fue una abstención. Incomprensible, pero cierto. Y digo yo, ¿cómo se puede abstener un socialista ante semejantes pretensiones, que liquidan, de un plumazo, el estado de bienestar, la calidad de vida, y aniquilan los derechos conquistados en el ámbito del trabajo? Que gracia me hace escuchar luego a estos mismos, que hablan de conciliación de la vida familiar y laboral. Ya me contarán, si esto sucediese, que tiempo de ocio, o para compartirlo con los nuestros, tendríamos. Porque obviamente lo de la voluntariedad para la persona trabajadora, sobra decir que es una utopía. Los empresarios contratarán a quien se someta a la firma de ese acuerdo, y en ningún caso van a dejar de aprovecharse de semejante posibilidad.

Es un verdadero atentado contra nuestros derechos, y desde luego si estos señores y señoras que ejercen de ministros creen que hacer más competitiva Europa pasa por flexibilizar y destruir derechos sociales en el trabajo, no se dónde iremos a parar. Con su nueva idea tendremos a un grupo de trabajadores y trabajadoras que no tendrán más vida que la laboral, y a otro grupo, bastante mayor que el actual, que no tendrán posibilidad de trabajo. No olvidemos que la pretensión de una jornada de 35 horas, vieja reivindicación sindical, además de calidad de vida planteaba reparto de empleo, otra gran necesidad.

En todo caso, no sé tampoco que sentido tiene desarrollar jornadas de 12 horas diarias, si demostrado está, y muy bien estudiado, que el rendimiento físico y mental disminuye intensamente a partir de la sexta hora de actividad. Y ya nos lo han demostrado, en esa Reunión, los propios Ministros y Ministras europeas. Duró 12 horas, y ya ven a qué conclusión llegaron.

Si esto definitivamente va en serio, auguro una gran revolución social de la ciudadanía europea. Tendremos que tomar las calles. Yo, desde luego, me apunto.

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