Carta a la afición de Antonio Gómez

Antonio Gómez Pais

Sólo he tenido dos clubes en mi vida, el Huelva y el C.B. Peñas. El primero es el de mi ciudad y lo llevo dentro, pero el segundo ha supuesto mucho más para mí porque he pasado cuatro años maravillosos. Quiero dejar claro que, desde el primer al último día, me he entregado en cuerpo y alma y que me voy con todo el dolor de mi corazón. También quiero precisar que el Peñas no me ha hecho ninguna oferta para darme la oportunidad de seguir y que las condiciones económicas, como apunta el club en su comunicado, nunca habría sido un problema, porque aun perdiendo dinero habría estado dispuesto a seguir. Me siento joven a mis 29 años y con las fuerzas y la ilusión intactas como he demostrado esta temporada. Si se trata de rejuvenecer el equipo, más que mirar al carné de identidad hay que mirar el compromiso que me ha significado durante mis cuatro años en el Peñas. Huesca es ya mi ciudad, me siento un oscense más y aquí quiero seguir viviendo y asentar mi vida.

Quiero aprovechar para agradecer a la afición el maravilloso trato que me ha dispensado desde el primer día, se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo lo que hemos vivido en el Palacio de los Deportes y cómo nos han apoyado siempre, en los momentos malos y en los buenos. Espero poder despedirme de ellos, aunque venga con otra camiseta, pero mi corazón seguirá siendo peñista.

Tampoco quiero olvidarme de la anterior directiva: José María Fumanal, Juan José Gamero, Ramón Gracia, José Luis Mallén, Roberto Sistac, Juan Antonio Gota, Jesús Ruiz, Roberto Sistac y Alfonso Aylagas; más que directivos son mis amigos. Por supuesto que el grupo de amigos que tengo en Huesca ha sido como mi familia y mis compañeros de equipo en estos años, en especial Makoki Gamero, Betrán, Mons y Fede, con quienes hemos tenido una relación como hermanos. También estoy agradecido por los desvelos del cuerpo médico, Sara, Darío y Viñuales.

Dentro de esta última temporada tengo que agradecer a Manolo Freire, Luis Borderías y Ramón y Cajal que me hayan tratado como una persona. Por último, me voy sin rencor a nadie y con la alegría de haber pertenecido a este gran club durante cuatro años.

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