El Monasterio de Sigena se reabre al público tres años después de su cierre

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Este miércoles, la consejera de Educación, Cultura y Deporte, María Victoria Broto, visita el Monasterio de Santa María de Sigena con motivo de la reapertura al público del mismo. Los visitantes podrán acceder al cenobio, a través de un itinerario prefijado. Hay que recordar que el monasterio fue cerrado, por trabajos de restauración, en 2005, por lo que ha permanecido cerrado durante tres años.

Según las previsiones el monasterio estará abierto los miércoles, jueves y viernes de 11,30 a 13,30 y los sabados de 14,30 a 16,30. Se podra visitar las dependencias de Doña Sancha, fundadora del Monasterio.

La noticia de que de volver a abrir al público el Monasterio de Villanueva de Sigena ha sido recibida con agrado por parte de la consejería de educación y cultura del Gobierno de Aragón. Desde este departamento se indicaba que este espacio es una de las grandes joyas con las que cuenta la Comarca de Los Monegros y la provincia de Huesca.

Se trata de un lugar declarado Monumento Nacional en 1923 y Bien de Interes cultural Fundado en 1188 por la reina Doña Sancha de Castilla, esposa del rey aragonés Alfonso II, fue el principal monasterio femenino de la Orden de San Juan de Jerusalén, en el cual ingresó la reina al quedar viuda.

Aparte de ser un Monasterio Hospitalario estuvo desde su fundación íntimamente ligado a los reyes de la Corona de Aragón siendo Panteón Real, Archivo y Corte. En cuanto a las razones de la elección de esta zona como sede del Monasterio, Agustín Ubieto las enumera afirmando que "Sigena era punto obligado de paso en los caminos que llevan desde Huesca o Barbastro al Ebro, a Fraga y a Lérida; por eso no es de estrañar que los reyes aragoneses estuvieran interesados en asegurarse en esta zona una base, hablando en terminos actuales".

Uno de los momentos de mayor esplendor se produjo en los albores del s.XIV con el enclaustramiento de Blanca de Aragón y Anjou, hija de Jaime II, dedicada a la vida monástica cuando sólo tenía 5 años de edad.

El Monasterio se convirtió entonces en una auténtica Corte, en la que llegaron a vivir más de 100 monjas, hijas de los linajes más nobles del Reino, con sus criados y sirvientes.

 

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