Un grupo de animación ameniza la espera, de una media de 12 minutos, en el Pabellón de Aragón

El Pabellón de Aragón cuenta con el único grupo de animación de filas de espera de la Exposición Internacional de Zaragoza, un servicio complementario al visitante. Se trata de cinco actores que no participan en ningún otro espectáculo y amenizan el tiempo de espera en la puerta de acceso en horario de mañana y tarde. Ellos protagonizan pequeños sketch con los visitantes que sorprenden por la improvisación. 

El Pabellón de Aragón ha recibido hasta el lunes 218.015 visitas. El edificio destaca por un ágil acceso de visitantes. El acceso al Pabellón mediante ascensores y el diseño del circuito por las zonas expositivas hacen que la entrada sea fluida y que el tiempo de espera sea mínimo. De hecho, a pesar de ser uno de los pabellones más visitados del recinto de Ranillas, la media de espera en las filas es de 12 minutos.

La idea de las animaciones de cola surgió por vez en la Exposición Universal de Sevilla, ante la previsión de largas esperas. Se trata de una manera de divertir a los visitantes, convirtiendo la fila en un espectáculo. Después se ha repetido en el resto de citas expositivas como Lisboa o Hannover.

Para los actores, “la respuesta del público es muy buena, se sorprenden porque piensan que somos azafatas pero descubren que somos actores y agradecen que dinamicemos su tiempo de espera. ¿Público? Desde niños a mayores. Aunque los mayores son los que más participan en las bromas y disfrutan con las actuaciones. La gente se ríe”.

Uno de los atractivos de este grupo es el segway, una base motorizada sobre la que la que los actores recorren la plaza cubierta o palenque del Pabellón de Aragón. La idea surgió de Boris Micka, director del proyecto ejecutivo, que quiso “dar un toque moderno y funcional a las actuaciones, al igual que se transmite la apuesta por el futuro a través de los contenidos”.

Los cinco actores que conforman el grupo tienen experiencia en animación de calle. Como explican, “la animación de filas es muy diferente porque en la calle el público está de principio a fin del espectáculo mientras que en la puerta el tiempo es muy limitado por lo que es clave la improvisación”.

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