Inicio de las gestiones para la devolución de los bienes

El administrador apostólico de Lérida, Javier Salinas, solicitará al consorcio que facilite la entrega de los bienes mientras que el obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, afirma que las manifestaciones que realiza la Generalitat sobre la propiedad y la documentación de las piezas no se corresponden con la realidad. Salinas tiene previsto comunicar, como propietario, a los miembros del consorcio que necesita las piezas de arte para entregarlas a la diócesis de Barbastro-Monzón, tal y como se comprometía en el documento que firmaba junto con el obispo de Barbastro-Monzón y el Nuncio de Su Santidad en España.

El obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, no comparte las manifestaciones que está realizando la Generalitat respecto a la documentación de las piezas. Para Milián está realizando unas afirmaciones que no se corresponden con la verdad puesto que si disponían de documentación la hubieran presentado para ganar el juicio y no la presentaron. El obispo de Barbastro avanzaba que cuando Lérida fue a inscribir los bienes al registro no lo admitieron puesto que tenían documentación.

El obispo de Barbastro-Monzón, el administrador apostólico de Lérida, y el Nuncio Apostólico en España, Alfonso Milián, Javier Salinas y Manuel Monteiro, alcanzaban un acuerdo por el que la diócesis ilerdense acata en su propios términos el decreto de la Congregación de los Obispos, de 8 de septiembre de 2005, confirmado por el decreto definitivo del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica antes mencionado. El administrador apostólico de Lérida manifestaba su intención de entregar dentro de los treinta días siguientes a la firma de este acuerdo los bienes histórico-artísticos que vienen señalados en el decreto de la congregación, pertenecientes a aquellas parroquias ahora integradas en la actual diócesis de Barbastro-Monzón. La diócesis de Lérida indicaba que entre las obras aportadas por la diócesis al Museo hay ochenta y ocho que tiene obligación de entregar a las parroquias de la diócesis de Barbastro-Monzón, de las cuales provienen. Milián señalaba que “hay que aceptar el decreto en todos sus términos”, y se mostraba muy satisfecho por el acuerdo alcanzado.

Los obispados, con la firma del documento, reafirman el carácter de bienes eclesiásticos que afecta a los mencionadas piezas, por lo que su disposición y gestión corresponde exclusivamente a las autoridades de la Iglesia conforme a las disposiciones del Código de Derecho Canónico, según viene garantizado por los vigentes acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede. El traslado de los mismos a la diócesis de Barbastro-Monzón queda amparado por la Constitución Española y la diócesis de Lérida comunicará a la consejería de comunicación y cultura del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, el contenido del decreto de la Congregación para los Obispos anteriormente referido, a efectos del traslado de los mencionados bienes eclesiásticos a la Diócesis de Barbastro-Monzón, que expresa su gratitud al obispado de Lérida por la cuidadosa conservación de esos bienes y manifiesta su voluntad de cooperación y diálogo para encontrar “una fórmula que, respetando el ordenamiento canónico, permita establecer métodos de colaboración en todo lo relacionado con el patrimonio histórico-artístico, como signo de comunión, en bien de la Iglesia y de la labor pastoral en ambas diócesis”.

En el documento se pone de manifiesto que “en cumplimiento de la Orden de la Congregación para los Obispos y del decreto del Supremo Tribunal de la Signatura, es preciso informar a la Santa Sede del acto de entrega, por lo que se levantará acta por persona autorizada por el Derecho, ante los técnicos que identifiquen las piezas y los testigos que den fe del acto de entrega y de la recepción”.

Ambas Diócesis manifiestaban su voluntad de cooperar en el estudio, atención y exposición de estas obras, habida cuenta de que ellas son el testimonio de una etapa de la historia de ambas comunidades cristianas. Para lo cual deciden establecer un órgano de carácter consultivo que asesore en lo referente a, realización de copia de todos y cada uno de los objetos que se considere oportuno por ambas partes, la realización de exposiciones temporales de sus respectivos patrimonios artísticos en ambos territorios diocesanos, la colaboración de las instituciones públicas para la protección y conservación de dicho patrimonio histórico-artístico, quedando siempre a salvo los derechos derivados de la propiedad eclesiástica de los referidos bienes, la difusión de los valores culturales de este patrimonio, mediante la edición de un catálogo común del mismo, la propuesta de itinerarios culturales relacionados con el referido patrimonio y otras que sean aconsejables ,y la realización de programas de conservación e investigación de dichas obras, favoreciendo la creación de becas de investigación y publicaciones, en la medida de las posibilidades de ambas Diócesis.

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