La ACB se sigue acordando de Brian Jackson

En un reportaje sobre jugadores de baloncesto de religión mormona y que han pasado por España, la página web oficial de la liga ACB señala a Brian Jackson, el alero que tantas alegrías le dio al Peñas, como el pionero de otros muchos como Steve Trumbo, Andy Toolson y tantos otros dejaron su impronta en diversas localidades de nuestro país, como Jackson hizo en Huesca.

El reportaje señala como llegó el ex del Peñas a España, al Cotonificio de Badalona, cuando la ACB todavía no había sido fundada y que poco se imaginaría que pasaría 12 de sus 14 temporadas como profesional en España con paréntesis de dos años, 1983 y 1986, jugando en Venecia y Gorizia.

Definen a Jackson como un jugador de un tiro exterior implacable, decisivo en el Madrid que ganó dos ligas, una copa y una Recopa. Y “santo y seña” en Huesca, formando esa pareja inolvidable de americanos en la liga junto a Granger Hall. En la recta final de su carrera en Sevilla, en el Caja San Fernando. Un jugador difícil de olvidar y es que continúa siendo el tercer máximo anotador de la historia de la liga ACB y el número uno de los jugadores extranjeros con 22 puntos de media en 392 partidos.

Poco se sabía de Jackson, una vez terminó como baloncestista profesional. Volvió en el año 1995 a Salt Lake City y tiene ahora un papel importante en la West Ridge Academy, una escuela benéfica para niños con problemas en la que vive codo con codo con uno de los jugadores mormones más conocidos a nivel mundial, el gigantón de 228 centímetros de altura Shawn Bradley.

Jackson se sigue acordando de los años que pasó en Huesca y en nuestro país “al principio vas creyendo que sólo estarás un año cogiendo experiencia antes de intentar entrar en la NBA, pero luego te das cuenta de que eres más feliz jugando mucho y siendo importante para mucha gente en lugar de al final de un banquillo en un equipo que te importa menos” indicaba el bueno de Brian en ese reportaje de la página web oficial de la liga ACB. “España será siempre una parte de mi vida. Fui muy afortunado de estar en buenos clubes, aunque desde luego en todos no había los mismos objetivos. Disfruté mucho haciendo muchísimos amigos, aprendiendo español, aunque esto lo tengo un poco dejado. Todavía puedo hablar algo y sobre todo entenderlo”. También bromea y dice que “Vale, metí muchos triples, pero es verdad que podía defender un poco mejor”.

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