Javier Solana, recomienda un pacto entre los países ricos y los que se encuentran en vías de desarrollo

El Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Seguridad Común, Javier Solana, se ha referido, en el transcurso de la conferencia que ha pronunciado en Zaragoza, a los principales desafíos a los que se tiene que enfrentar la Unión Europea en los próximos años. En este sentido, la extrema pobreza de algunos países, los problemas que plantea el cambio climático o las diferencias que a veces se producen en el seno de la Unión son circunstancias que los representantes europeos deberán afrontar en los próximos años.

 

Solana, que ha dado las gracias a la Comunidad Autónoma de Aragón por organizar una muestra como la Exposición Internacional, ha insistido en la necesidad de que los visitantes a la muestra deben llevarse consigo no sólo el sentido de la belleza implícito en la exposición sino también el problema de carencia de recursos que denuncia la Expo.

 

Para Javier Solana, la Unión Europea es como una gran molécula, que debe ejercer un efecto catalizador sobre el resto de países del mundo, de manera que contribuya a resolver los problemas más acuciantes.

 

Por otra parte, ha insistido también en la necesidad de apoyar la consolidación de la Unión Europea, para la que desea un papel de motor en la esfera internacional.

 

La conferencia impartida por Javier Solana sobre Europa ante los nuevos desafíos se inscribe en el marco de las jornadas organizadas por el Gobierno de Aragón durante los meses de junio, julio y septiembre. En ellas se está debatiendo sobre cambio climático, política hidráulica y fondos estructurales. Entre otros responsables comunitarios, han participado el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia y la comisaria de Política Regional, Danuta Hübner.

 

El consejero de Economía, Hacienda y Empleo, Alberto Larraz, que ha realizado la presentación de Solana, ha explicado que la evolución económica de los países integrados en la Unión ha puesto de manifiesto que Europa favorece la convergencia. Y lo hace, a su juicio, porque es un anclaje de estabilidad económica y jurídica para muchos estados miembros, varios de los cuales, como España, se han incorporado a la Unión tras un pasado de dictaduras turbulentas y políticas. Larraz ha incidido en el hecho de que los estados menos desarrollados que normalmente tienen ventajas en sus costes laborales, las han explotado y han conseguido que la unión sea un elemento impulsor del crecimiento económico, al atraer inversiones y facilitar el acceso de la producción interna a los grandes mercados europeos.

 

El responsable autonómico ha incidido también en la necesidad de que los estados se doten de factores de competitividad más complejos así como de la necesidad de hacer un esfuerzo para reforzar el impulso de la inversión en I+D+i, acercándonos a los objetivos de España (26%) y Lisboa (3%), fijados para 2010.

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