El Obispado de Lérida no pedirá permiso a la Generalitat para mover los bienes hasta septiembre

La Diócesis ilerdense ha decidido posponer hasta el mes de septiembre pedir permiso al gobierno catalán para poder disponer de las obras de arte, a pesar del acuerdo firmado con la Diócesis de Barbastro-Monzón en el que las 113 piezas de arte debían regresar antes del mes de agosto, por lo que de esta forma se rompería el pacto rubricado recientemente.

De esta manera se anularía el requerimiento en el que se indicaba que las obras de arte en litigio debían regresar a la diócesis altoaragonesa en 30 días. El Obispado de Lérida va a estudiar las implicaciones técnicas y jurídicas de no cumplir este pacto puesto que debe pedir permiso para mover las obras del Museo de Lérida. Este espacio museístico, cabe recordar, está gestionado por un consorcio presidido por el consejero de cultura, Joan Manuel Tresserras, que en numerosas ocasiones ha indicado que las piezas de arte no se van a mover de allí.

Por otro lado, el alcalde de Lérida, Ángel Ros, confía en poder llegar a un acuerdo político para la resolución del conflicto de los bienes religiosos de la diócesis de Barbastro-Monzón depositados en la ciudad catalana, a la vez que aboga por el uso compartido de las obras de arte.

En declaraciones a los medios con motivo de su visita al pabellón de Zaragoza en la Exposición Internacional, Ros ha recordado que los bienes se salvaron "gracias" a la acción de un obispo leridano de final del siglo XIX que protegió las obras, "lo que otorga unos derechos" a Lérida.

No obstante, independientemente de la propiedad, que, ha reconocido, solo puede fijar la Iglesia, "otra cosa es el uso" y en este aspecto se ha mostrado partidario de que las autoridades catalana y aragonesa lleguen a un acuerdo para compartirlos. Según Ros, de las 113 obras en litigio solo 13 se exhiben en la Exposición permanente del Museo Diocesano de Lérida, ciudad que tiene en total 3.000 obras.

Barbastro también tiene un conjunto importante de obras, por lo que, a su juicio, el modelo de solución debe ser el reconocimiento de la propiedad cuando la Iglesia dicte su última sentencia y el uso compartido de las obras con un modelo compartido de gestión.

Para Ros, debería crearse un consorcio que estuviera por encima de los de Lérida y de Barbastro que reconociera la unidad de la colección y definiera las itinerancias y usos en los dos territorios, además de un acuerdo político.

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