Jóvenes artistas marroquíes en Pirineos Sur

Todos los festivales pretenden, según sus promotores, encontrar un punto diferenciador con los demás. En el caso del Festival Internacional de las Culturas debe ser una excepción, ya que logró su propia personalidad en la tercera edición, cuando se convirtió en la primera referencia nacional de su género musical. Este año ha dado un nuevo paso con el proyecto "La Mirada del Otro", pero desde hace tres años ha apostado por mostrar las nuevas músicas del Magreb, de manera especial las de Marruecos.

Cuando lo habitual es que los festivales programen artistas que vivan fuera de sus países de origen, Pirineos Sur ha arriesgado por esta "nueva ola marroquí" comenzando por Darga, H-Kayne el año pasado, y este año Bigg; así como colaborando en la edición de "La Guía de las Músicas del Magreb" la primera publicación de ese estilo editada a nivel mundial.

Se está convirtiendo en una tradición, no reglada, la presenecia de jóvenes artistas marroquíes. No es de extrañar por ello que cada vez que actúa uno de ellos sobre la carpa de Sallent, se prevea algo nuevo, diferente y desconocido. Llama la atención que siempre haya un buen número de espectadores, situados en primera fila, que conocen e interpretan la mayoría los temas. Con Bigg pasó lo mismo. Sin discos editados entre nosotros, sin que su música se emita en ninguna emisora de radio, el fenómeno sólo es explicable por la fuerza de Internet.

Al Khaser, como es conocido en su país, nos mostró prácticamente íntegro su primer disco "Marroquíes hasta la muerte" y un surtido de lo que constituirán el segundo. Casi treinta temas que fueron subiendo en intensidad según se avanzaba el concierto. Músicas muy bien elegidas se combinan con unos textos que hablan, a veces con dureza, de la realidad de su país. Lástima que la mayoría de los asistentes no entendieran las letras. Son temas interpretados en dialecto árabe coloquial marroquí, denominado darija.

En el rap, la identidad del artista se define fundamentalmente por el contenido de sus letras, es allí donde Bigg brilla en lo más alto del firmamento musical marroquí. Es seguido por miles de jóvenes por todo el país que se identifican con él, ya que pone música a muchos de los problemas que les acucian. Un reto al poder, una contemporaneidad difícil de entender la mayoría de las veces, entre nosotros.

Una persona también comprometida con sus personas más cercanas, que le hace tener que volver inmediatamente a su país, sin poder quedarse unos días más como parte de la delegación marroquí presente estos días en el Festival.

Periodistas y directores de festivales de música están conviviendo en el Festival como parte del convenio de colaboración alcanzado entre el Festival y Casa Árabe e Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán, siendo Pirineos Sur otra vez más, pionero en este tipo de acuerdos.

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