Inaugurada la muestra "Alejamiento y cercanía" en el Museo de dibujo “Julio Gavín”-Castillo de Larrés

Museo Larrés

Este sábado día dos de agosto se ha inaugurado en el citado museo la muestra “Alejamiento y cercanía” del serrablés Santiago Arranz, que presenta la obra expuesta que podrá visitarse en las salas 1 y 2 hasta octubre. La misma consta de una primera parte compuesta por una serie de 62 bocetos a lápiz inéditos, nunca antes expuestos que nos permiten rastrear su evolución pictórica de los años 85, 86 y 87.

Como contrapunto a esta obra inicial, hay una serie de dibujos derivados de proyectos escultóricos o arquitectónicos que caracterizan las últimas incursiones del artista en el plano del arte público y la arquitectura, como son la serie de óleos/papel, denominados “La forma dentro de la forma” o la serie de “Llaves”, en relación a los vidrios serigrafiados en las fachadas de los antiguos almacenes Gay en la calle Alfonso I de Zaragoza.

Arranz es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona en 1982 y durante el periodo de 1986 al 1994 reside en Francia, primero en Fontainebleau y posteriormente en Paris.

A partir de los años 90 inventa un sistema de signos y símbolos para traducir el mundo a su lenguaje que tiene su antecedente en su obra Abecedario, Paris, 1991. Desde ese momento, la decisión de incorporar vocabularios específicos para cada tema caracteriza su trabajo, tanto si los incorpora en proyectos pictóricos como arquitectónicos, lo que le permite pasar de la ficción a la función en una permanente mutación del pensamiento a la vida.

El artista ha escrito en la contraportada del catálogo que se edita con motivo de esta exposición en el que manifiesta que “es lo más sincero, no tiene tiempo ni color, es el vehículo perfecto para transitar zonas desconocidas. Podemos resumirlo todo, acercarnos y distanciarnos de la realidad exterior o interior con la que se construye el arte”. Señalando con relación Alejamiento y Cercanía que “nada es posible sin este esquema simple que empieza en el dibujo, en ese no lugar intermedio entre la nada y la obra principal, y de ésta al vacío. A veces es transición, como lo son en esta exposición los bocetos previos, (años 85, 86 y 87) que sirvieron para realizar pinturas, y otras plenitud, dibujos autónomos derivados de proyectos escultóricos o arquitectónicos recientes y que sirven para explorar nuevos caminos. El dibujo es siempre ese elemento dinámico con el que entramos y salimos de una obra.”

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