Cartas al director: Una casa para la esperanza

Comunidad de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca de Huesca

Con motivo de la situación generada por el retraso o suspensión en la aportación procedente del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca de Huesca queremos agradecer públicamente las muestras de apoyo recibidas de tantos y tantos oscenses, entidades sociales de Aragón y estatales, partidos políticos y otras entidades.

Con su impulso, mantenemos la esperanza en que haya una solución inmediata que nos permita, cuanto antes, trabajar y acoger en la nueva casa a quienes tanto necesitan una atención digna y de cariño, que de otro modo no tendrían. Por esta razón, pedimos al IASS la ayuda con la que contábamos para este año o una alternativa razonable que nos permita subsistir.

Así creo que debe ser entendido nuestra petición y los esfuerzos de nuestros amigos, asistidos y voluntarios en sus distintas iniciativas durante estos días, y no desde una confrontación dialéctica sino de hechos solidarios.

Hemos llegado casi hasta el final, en un proyecto que nació como un sueño, o mejor dicho como una pesadilla, pero que nuestros ojos habituados a ver luz ante el dolor, la enfermedad y la pobreza no tardaron en convertirla en un hermoso sueño lleno de esperanza… en este sueño, hoy colectivo, han participado miles de personas con sus apoyos desinteresados, docenas de asociaciones de todo tipo que ponían toda su ilusión en actos para recoger ayudas, Cruz Blanca es una pequeña bola de solidaridad solo la hemos dejado correr y hemos provocado una avalancha de solidad y afecto por la labor que no deja de sorprendemos y emocionarnos.

Especialmente importante fue el momento en que el Ayuntamiento, D. Fernando Elboj, nos cedió el suelo, o cuando el Vicepresidente, D. José Ángel Biel, y el Departamento de Política Territorial nos facilitaron esa primera gran piedra en el 2006 y concluyó su impulso hace unos días cuando el Consejero D. Rogelio Silva acordó junto a nosotros, su último apoyo llegando a un apoyo de 1.500.000 €, o la Diputación Provincial de Huesca que ha hecho todo lo que ha podido para ayudarnos siempre.

Nos agrada, que con la suma de todos, hayamos llegado a este punto, en el que la Casa está terminada y dispuesta para ser usada por los que menos tienen de nuestra sociedad, y su construcción sea fruto de tantos y tantos esfuerzos; sentíamos que a la vez que construíamos un edificio íbamos construyendo una comunidad oscense, a su alrededor, más solidaria y comprometida.

La ilusión no debe volverse en desesperanza por los últimos acontecimientos provocados gratuitamente por el IASS, al no poner los medios que pudieran aportar los 670.000 € que aseguró que pondría este año para la construcción, este hecho nos pone en una situación muy delicada económicamente; no podemos pagar a la constructora, ni tenemos ningún acuerdo firmado para poder suscribir un nuevo crédito por esta cantidad, pero estamos seguros que Dios Proveerá, como lo ha hecho tantas veces con esta Casa desde hace más de treinta años.

En nuestra casa aún no vive nadie pero reside desde hace tiempo la esperanza, no nos la quitaran.

Muchas gracias

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