Milián afirma que Salinas tiene la voluntad de entregar los bienes

Cuando se ha cumplido el plazo fijado en el documento firmado en la Nunciatura para la entrega de los bienes, el obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, explicaba a Radio Huesca Digital que todas las partes implicadas en el mismo respetaron la decisión del decreto que ordenaba la entrega en treinta días ya que no tenían otra opción. El obispo de Barbastro-Monzón señalaba que están trabajando para cumplir el decreto en el menor tiempo posible.

Alfonso Milián afirmaba que el administrador apostólico de Lérida, Javier Salinas, tiene la voluntad de cumplir con el decreto y devolver las obras de arte. Milián recordaba que “si dependiera exclusivamente de Javier Salinas los bienes ya estarían en la diócesis de Barbastro-Monzón” pero, según indicaba el obispo de Barbastro-Monzón “hay que salvar dificultades que se están presentado”.

Según el acuerdo firmado entre el obispo de Barbastro-Monzón, el administrador apostólico de Lérida, y el Nuncio de su Santidad, Alfonso Milián, Javier Salinas, y Manuel Monteiro, la diócesis ilerdense acataba en su propios términos el decreto de la Congregación de los Obispos, de 8 de septiembre de 2005, confirmado por el decreto definitivo del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica antes mencionado. El administrador apostólico de Lérida manifestaba su propósito de entregar dentro de los treinta días siguientes a la firma del acuerdo, que se produjo a finales del pasado mes de junio, los bienes histórico-artísticos que vienen señalados en el decreto de la congregación, pertenecientes a aquellas parroquias ahora integradas en la actual diócesis de Barbastro-Monzón.

Los obispados reafirmaban el carácter de bienes eclesiásticos que afecta a los mencionadas piezas, por lo que su disposición y gestión corresponde exclusivamente a las autoridades de la Iglesia conforme a las disposiciones del Código de Derecho Canónico, según viene garantizado por los vigentes acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede. El traslado de los mismos a la diócesis de Barbastro-Monzón queda amparado por la Constitución Española y la diócesis de Lérida comunicará a la consejería de comunicación y cultura del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, el contenido del decreto de la Congregación para los Obispos anteriormente referido, a efectos del traslado de los mencionados bienes eclesiásticos a la Diócesis de Barbastro-Monzón, que expresa su gratitud al obispado de Lérida por la cuidadosa conservación de esos bienes y manifiestaba su voluntad de cooperación y diálogo para encontrar “una fórmula que, respetando el ordenamiento canónico, permita establecer métodos de colaboración en todo lo relacionado con el patrimonio histórico-artístico, como signo de comunión, en bien de la Iglesia y de la labor pastoral en ambas diócesis”.

En el documento se destacaba que “en cumplimiento de la Orden de la Congregación para los Obispos y del decreto del Supremo Tribunal de la Signatura, es preciso informar a la Santa Sede del acto de entrega, por lo que se levantará acta por persona autorizada por el Derecho, ante los técnicos que identifiquen las piezas y los testigos que den fe del acto de entrega y de la recepción”.

Ambas Diócesis manifestaban su voluntad de cooperar en el estudio, atención y exposición de estas obras, habida cuenta de que ellas son el testimonio de una etapa de la historia de ambas comunidades cristianas. Para lo cual decidían establecer un órgano de carácter consultivo que asesore en lo referente a, realización de copia de todos y cada uno de los objetos que se considere oportuno por ambas partes, la realización de exposiciones temporales de sus respectivos patrimonios artísticos en ambos territorios diocesanos, la colaboración de las instituciones públicas para la protección y conservación de dicho patrimonio histórico-artístico, quedando siempre a salvo los derechos derivados de la propiedad eclesiástica de los referidos bienes, la difusión de los valores culturales de este patrimonio, mediante la edición de un catálogo común del mismo, la propuesta de itinerarios culturales relacionados con el referido patrimonio y otras que sean aconsejables, y la realización de programas de conservación e investigación de dichas obras, favoreciendo la creación de becas de investigación y publicaciones, en la medida de las posibilidades de ambas Diócesis.

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