Cartas al director : Carta a un amigo que se fue

Roberto Iglesias

Querido amigo Fernando :

Te has ido sin avisar, sin esperar, y todos nos hemos quedado un poco huérfanos.

Y digo bien…. sólo un poco pues quienes tuvimos el placer de conocerte guardamos muchas vivencias compartidas, y serán muchos momentos en los que seguiremos estando juntos, y tenemos mucho que agradecerte.

Son tantos los momentos vividos, tantas las ilusiones compartidas, tantos proyectos pendientes; que todavía no puedo hacerme a la idea de que no vayamos a poder hacerlos juntos.

Tu disposición siempre a colaborar, siempre como un voluntario implicado y fundamental en muchas de las actividades deportivas que se han realizado en Aragón, siempre con una sonrisa, siempre comprometido, siempre ayudando a quien más podía necesitarlo

En el FOJE celebrado en Jaca, en los Mundiales Júnior de Esquí de Formigal, en la Quebrantahuesos, en la Jorgeada…… siempre la naturaleza, la montaña, el deporte como fondo de tus desvelos.

Cuando vea un pico siempre esperare que me indiques su nombre , su historia….. Cuando pasemos por un monumento ( una iglesia románica a ser posible ) quedare sin saber todo lo que nos explicabas….. Las flores, tus maravillosas fotos, tus diarios de nuestras excursiones, tu siempre detallada documentación antes de iniciar una nueva aventura. ¡¡¡ Nos has dejado tan solos!!!

En Marruecos, en el Toubkal aun recuerdo aquello de “Fernandico , hace otro 4.000 “, lo bueno que estaba el melón en el Midi, los antropomorfos que descubrimos, los albergues del Camino en los que no entramos, cantar las Gloriosas en León…

Te has ido y me dejas sin guía para conocer el Moncayo, nos faltan 200Km para llegar a Santiago, el descenso del Ebro en piragua, el Perdido nos esperaba este verano, los 3.000 de Sierra Nevada, y….

Pero nada podrá evitar que una vez pasada la crisis que tu ausencia nos provoca, pueda acometer esos retos, llevarte en el corazón, escuchar tu voz, ver tu sonrisa y por momentos estar mas cerca tuya; seguro que nos sigues ayudando, seguro que con solo entornar los ojos entre los arcos de cualquier perdida ermita románica veo tu rostro, seguro que algún antropomorfo tiene tu figura, seguro que tu presencia no nos abandona.

Fernando, todavía resuenan en mis oídos las canciones que entonábamos hace dos semanas mientras caminábamos en la Vuelta al Mont Blanc, y entre todas aquella de “Fernando, Fernando, el mejor del mundo entero….. “.

Gracias. Un abrazo

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