Jornada emotiva en Sallent recordando a los Guardias Civiles asesinados por ETA

Vecinos de la Comarca del Alto Gállego, turistas y políticos asistían este miércoles al homenaje que se rendía, coincidiendo con el octavo aniversario de su muerte, a los dos Guardias Civiles asesinados por ETA en Sallent. Al acto acudían los familiares de Irene Fernández Perea y José Ángel de Jesús Encinas. La Consejera de Educación, Cultura y Deporte, Maria Victoria Broto en representación del Gobierno de Aragón, resaltaba la emotividad de este acto de recuerdo, que para los padres de las víctimas está presente cada día. Añadía que los demócratas quieren, con la concentración realizada, reivindicar una vez más su repulsa a la violencia y la sin razón.

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En la Misa Aniversario en la iglesia parroquial y la posterior ofrenda floral en el lugar del atentado, han estado también el Delegado Territorial de la DGA en Huesca, Álvaro Calvo, el presidente de la Comarca del Alto Gállego, Mariano Fañanás, alcaldes y concejales de la misma, el presidente del PP en Aragón, Gustavo Alcalde y la diputada de esta formación Ana Grande. Como en años anteriores, esta concentración ha sido organizada por la Asociación Victimas del Terrorismo.

Los hechos tuvieron lugar el domingo 20 de agosto de 2000, después de la colocación de un paquete bomba junto al Cuartel de la Guardia Civil de la citada localidad tensina. En esa ocasión, el método adoptado fue la bomba-lapa. La explosión se produjo a las seis y diez de la mañana en la plaza, donde se encontraba el Cuartel de la Guardia Civil junto al Ayuntamiento.

El fuerte estallido de la bomba lapa, que destrozó el coche patrulla de la Benemérita, sobresaltó a los vecinos, algunos de los cuales se acercaron inmediatamente para tratar de socorrer a los agentes, encontrándose una gran humareda y los restos del vehículo ardiendo, según indicaba el Ministerio del Interior.

La Guardia Civil Irene Fernández Pereda que acababa de regresar de pasar las vacaciones con su familia en Asturias hacía tan sólo unos días, natural del concejo de Quirós, de 32 años de edad, soltera, yacía tendida en el suelo, muerta, a unos diez metros del vehículo oficial, siendo la primera Guardia Civil asesinada por ETA. Su compañero, José Ángel de Jesús Encinas, también salió despedido a varios metros.

La Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a 75 años de cárcel al miembro de ETA José Ignacio Guridi Lasa por su participación en el atentado. En la actualidad se encuentra en prisión, donde le quedan por cumplir 246 años de condena por diversos delitos, entre otros este atentado.

En coincidencia con la petición del fiscal Jesús Alonso, la Sala consideró a Guridi Lasa autor penalmente responsable de dos delitos de atentado terrorista con resultado de muerte y de un delito de estragos. Además de la pena de prisión, le condenó a indemnizar a los padres de los guardias civiles asesinados en 300.506,05 euros, así como a los demás personas cuyos bienes resultaron dañados por la explosión.

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