Coagret dice que la Política del Agua en Aragón es papel mojado

La Coordinadora de Afectados por los grandes embalses y trasvases, COAGRET, ha hecho público un comunicado en el que aseguran que la realidad de la cuenca convierte a las Bases de la Política del agua en papel mojado. En su opinión, el análisis de la cuenca realizado por la Confederación Hidrográfica del Ebro y las exigencias de la aplicación de la Ley de Aguas y la Directiva Marco de Aguas a partir del 2009 convierten en papel mojado el documento de Bases de la Política del Agua de Aragón que el consejero Boné considera el aporte de la Comunidad Autónoma al Plan de Cuenca.

Como ya hizo notar COAGRET en su momento en las alegaciones a dichas Bases, la poca calidad técnica y el alejamiento de la realidad de ese documento lo hacía inútil e incapaz de vertebrar una política hidrológica seria en esta comunidad, y menos aportar nada significativo al futuro Plan de la Demarcación del Ebro. Aseguran que la tozudez del consejero y de los regantes en plantear unas demandas y unas reservas de fantasía no hacen mas que acentuar la distancia con la situación real de la cuenca, que se niegan a ver y a aceptar. El Ebro, dicen, es una cuenca esquilmada y contaminada, con poco control de usos y vertidos, con las demandas por encima de los recursos, y con un olvido casi absoluto de sus necesidades ambientales, de caudales, de calidad, y ecológicas. Necesidades ambientales que, curiosamente, es lo que siempre olvida el consejero de Medio Ambiente.

Desde COAGRET solicitan al consejero de Medio Ambiente que controle su tozudez regionalista y que acepte la dura realidad de la cuenca. Que tire a la basura el documento de Bases del Agua de Aragón y que encargue a un equipo técnico serio la redacción de un programa para recuperar la calidad ecológica de los ríos en Aragón, para la aplicación de los caudales ambientales, y mejora de la calidad de las aguas de la Comunidad -que conviene recordar- no se circunscribe sólo a poner depuradoras.

Piden al Consejero que se ponga a la cabeza en la aplicación de la Directiva Marco del agua y del nuevo Plan de cuenca y que sea lo más ambicioso a la hora de alcanzar los objetivos de dicho Plan y de dicha Directiva, objetivos en los que dan por sentado que está de acuerdo. Si no fuera así creen que debería dimitir por coherencia y por el bien de Aragón.

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