Si Maribel, un día, quiere dar una respuesta pública, que se acuerde de su pueblo, Sabiñánigo

Marta Allué de Baró

Con el caso de Maribel Moreno, se viene a confirmar por enésima vez la hipocresía imperante en esta sociedad que nos ha tocado vivir y más concretamente en los medios de comunicación.

¿Quien decide que tema debe primar en la escena mediática actual? ¿Porqué siempre salta a la palestra lo trágico y lo morboso?

¿ Porque nos gusta tanto la basura informativa que nos invita a regodearnos en el mal y el dolor ajeno y a cebarnos con “victimas propiciatorias” como Maribel?

En un mes “relajado”, informativamente hablando, como agosto, donde las plagas de medusas, el sofocante calor y las operaciones salida y retorno de vacaciones abren los informativos de todas las cadenas, los grandes medios de comunicación nacional han encontrado un filón en Maribel Moreno y de paso han aprovechado el tirón para publicar en grandes titulares su pureza y honestidad, su lucha incansable por una sociedad sana e impoluta, por un deporte libre de culpa y de sustancias dopantes y sobretodo ser los primeros en sentenciar sin juicio previo y señalar con el dedo público a la culpable de todos los males que aquejan al país haciendo de la demagogia todo un arte.

Sinceramente no creo que Maribel Moreno haya hecho un daño irreparable al deporte español, que nos haya dejado en ridículo a toda una nación, que ha traicionado la confianza depositada en ella por todo un país. Por favor, seamos cabales y pongamos un punto de sensatez a este asunto, que ha sido tratado de forma grandilocuente y casi tragicómica.

No se sí ustedes han compartido casi por “sometimiento mediático” esa pena nacional, ese ridículo general, esa traición imperdonable a todos los españoles que los idólatras nos ha querido vender en titulares subrayados en negrita. Más bien al contrario Maribel no es un ídolo caído de un pedestal simplemente porque nunca ha subido a ese púlpito mediático.

¿Cuántas veces le han entrevistado en radio, televisión o prensa escrita de carácter estatal? ¿Cuántas veces se han hecho eco de sus triunfos o caídas, de sus podium victorias, sinsabores o desilusiones? Nunca.

Eso sí señores, ante un positivo por sustancias dopantes y en agosto, les ha faltado tiempo para llenar boletines de noticias , sacarla en portada de los rotativos más serios, y menospreciar a una deportista a la que estoy segura, muchos han tenido que buscar en Google para conocer sus méritos deportivos y saber que estaban hablando de la Campeona de España, aunque entonces colgarse dos medallas no mereció ni dos líneas.

Evidentemente la principal perjudicada es Maribel Moreno que ahora tendrá que “apechugar” con las consecuencias, responsabilizarse del error cometido, cumplir las sanciones previstas por la legislación y asumir que laboralmente se acabó el ciclismo como medio de vida, pero todo el mundo tiene derecho a equivocarse y rectificar.

A partir de ahí, no nos recreemos en ese ajusticiamiento al que hemos asistido en el circo internacional montado en torno a Maribel, a la que a falta de temas más interesantes, se ha colocado en la pista central para que desde las tribunas de apoltronados redactores y editores se pudiera lapidar.

Eso es lo que me subleva, que siendo muy pocos los que, sí me permiten la expresión, nos habríamos ganado el derecho a abrir un informativo con esa mala noticia, al igual que lo hemos hecho durante años con las buenas, nos hemos limitado a informar sin hacer juicios paralelos, pensando más en la persona que en la profesional. Por eso tras la tempestad espero que sí Maribel un día quiere dar una respuesta pública no convoque una masiva rueda de prensa en Madrid, y que se acuerde que en su pueblo Sabiñánigo y ante los suyos podrá explicarse en el mismo sitio donde siempre ha tenido un micrófono abierto.

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