Los datos del PIB confirman la desaceleración económica con especial incidencia en construcción e industria

La Confederación de Empresarios de Aragón (CREA) considera que los datos publicados por el INE sobre el crecimiento trimestral del PIB español confirman la desaceleración en la que se halla inmersa nuestra economía. La variación interanual, que sitúa el incremento del PIB en el 1,8% y, por tanto, todavía por encima de la media Europea, no oculta el perfil de la evolución intertrimestral, con un crecimiento ya casi nulo, de tan solo una décima.

Como aspecto positivo cabe destacar la composición de este crecimiento más saludable que en datos anteriores, con mejor aportación del sector exterior y menor de la demanda interna. Las negativas expectativas de los consumidores sobre la situación actual han provocado una fuerte reducción del consumo privado, cuyas consecuencias se han dejado sentir tanto en el consumo final de los hogares (1,8%) como en la reducción del ritmo de las importaciones (2,3%).

Sin embargo, estas malas perspectivas son también la causa del peor dato de la Contabilidad Nacional: la reducción de la inversión en un 0,2%, ocasionado fundamentalmente por la caída de la inversión en construcción, ya en términos negativos (-2,9%), y, en menor medida, por el descenso del ritmo de la inversión en bienes de equipo (2,3%).

En cuanto a la evolución por sectores, servicios destaca como el más dinámico creciendo a un destacable ritmo del 3,7%, aunque con un impulso mayor de los servicios no comercializables que de los de mercado. Tanto construcción como industria presentan cifras negativas (del -1,9% y el -1,7%, respectivamente), si bien es necesario en ambos casos hacer unas matizaciones.

En la construcción, hay una estabilización en el crecimiento de la obra civil, mientras que desciende el ritmo de la obra residencial. En la industria, al incluirse en este epígrafe la energía, se desdibuja la retracción de la producción industrial manufacturera (-2,8%) frente al incremento del 4,8% de la producción energética.

En definitiva, la evolución es acorde con lo esperado, aunque con una aportación exterior mejor que la prevista y una desaceleración de la inversión más pronunciada en un sector industrial. Así, la industria se enfrenta a una situación dura en un contexto de fuerte alza de los precios de materias primas y energía, a lo que se unen las restricciones crediticias que están sufriendo el conjunto de las empresas.

La Confederación considera que la actual coyuntura económica resulta fundamental mejorar la capacidad de acceso a la financiación por parte de las empresas en general y de las industriales en particular.

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