El Plan Integral del Cáncer mejorará la atención a los pacientes oncológicos en Aragón

Este jueves se ha presentado el Plan Integral de Cáncer, un programa para mejorar la asistencia a los pacientes oncológicos con el trabajo en red y la coordinación de todos los profesionales implicados en estos procesos, garantizando la suficiencia de medios y la mejora de la accesibilidad a los mismos según ha indicado la consejera Luisa María Noeno.

Este programa se enmarca en un proyecto global del Departamento de Salud y Consumo para abordar los principales problemas de salud de la población a través de diferentes estrategias de salud. Dichas estrategias son actuaciones sobre un problema de salud con carácter integral, es decir, abarcando todos los aspectos de la asistencia sanitaria (prevención, cartera y oferta de servicios, mejora de la calidad y formación de los profesionales).

 

La elección de los problemas a tratar en estas estrategias se hace en función de las tasas de mortalidad, de los años potenciales de vida perdidos, de la influencia en la calidad de vida, de la aparición de nuevas tecnologías y de las demandas de los ciudadanos. En la pasada legislatura se abordaron los ámbitos de la salud mental y de los pacientes crónicos dependientes, y en la actual se está trabajando en el síndrome coronario agudo, cuidados paliativos, atención al parto, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), accidentes cardiovasculares agudos (ACVA) y enfermedades raras, además del cáncer, cuyo plan se ha presentado hoy.

 

Las enfermedades oncológicas son la segunda causa de mortalidad en Aragón y la primera en años potenciales de vida perdidos, y los ingresos hospitalarios que suponen ascienden al 10% de todos los registrados en Aragón. Además, la supervivencia del paciente con cáncer ha aumentado y, por ello, los estudios realizados sobre prevalencia estiman que de los 3.600 pacientes de 2007 se pasará a 8.900 en 2010 y a 11.400 en 2013. Estas son los argumentos valorados por el Departamento de Salud y Consumo para elaborar una estrategia de salud sobre esta enfermedad abarcando las tipologías de tumores de mama y colorrectal. Alrededor de 70 especialistas de todo Aragón han trabajado durante un año en la elaboración de esta estrategia de salud.

 

 

Acciones concretas

 

El desarrollo de esta estrategia de salud se basa en dos pilares: las acciones concretas y la participación. Entre las primeras está garantizar la actual suficiencia de recursos en radiología oncológica. Para ello, a lo largo de la legislatura se van a incorporar dos aceleradores lineales a la red pública, pasando así de dos a cuatro aparatos, a los que se suman las posibilidades de tratamiento con los de otros centros, tanto privados como de las Comunidades Autónomas con las que se tiene concierto para la atención sanitaria.

 

Por otro lado, con este Plan se adecua la cartera de servicios incorporando psicoterapia y transporte personalizado de radioterapia y mejorando los servicios de alojamiento. Además, se establecen servicios de referencia para todo Aragón para radioterapia (los hospitales Miguel Servet y Clínico) y para los procedimientos quirúrgicos complejos como el ganglio centinela, la crioterapia y el láser.

 

También se facilita la toma de decisiones profesionales a través de dos herramientas: las Comisiones de Tumores y el Registro del Cáncer. En todos los hospitales existirá una comisión de tumores para cada uno de los cánceres más frecuentes. A través de ellos se estandarizarán los procesos, habrá consenso multiprofesional, se revisará la fase de diagnóstico de cada paciente, se creará un plan individualizado de tratamiento y seguimiento, y se revisarán y evaluarán los resultados.

 

En cuanto al registro de tumores, cada hospital contará con uno, y todos tendrán los mismos contenidos: datos del proceso de diagnóstico, del proceso de tratamiento, del seguimiento, de los tiempos de demora, de los indicadores de calidad del proceso y de los resultados. En Zaragoza ya existía un registro de este tipo (fue el primero en ponerse en marcha en todo el país), que ahora se extiende y mejora.

 

Las otras tres acciones que incorpora el Plan Integral del Cáncer son la regulación de la asistencia a los pacientes con cáncer de mama y colorrectal, y del cribado. Se han elegido estos dos tipos de cáncer porque de los que requieren una asistencial multidisciplinar son los que presentan el mayor impacto sobre los años potenciales de vida perdidos en nuestra sociedad. En el caso del cáncer de mama, es el primero entre las mujeres, mientras que el colorrectal aparece en segundo lugar de prevalencia en ambos sexos.

 

En el primer caso, el plan incorpora que en cada sector sanitario existirá un gestor del proceso de cáncer de mama y que en todos los hospitales se creará una Unidad Clínica de esta enfermedad, que ofertará consultas específicas. Además, la fase de diagnóstico radiológico se efectuará en un acto único, integrando mamografía, ecografía y punción, y se practicará la técnica de ganglio centinela con trazador isotópico en todos los casos en que así se requiera.

 

También se hará prevención del linfedema durante la estancia hospitalaria y se ofrecerá reconstrucción mamaria a las pacientes a las que esté indicada. Por último, se fijan unos tiempos: el periodo máximo que debe transcurrir desde el inicio del proceso hasta la confirmación del diagnóstico es de 14 días, mientras que el periodo de tiempo máximo desde la confirmación de un tumor maligno y el primer acto terapéutico no debe superar los 21 días.

 

Igualmente, en cada sector sanitario existirá un gestor del proceso de cáncer colorrectal. En el caso de este tipo de tumor, queda fijado que el tiempo desde la solicitud hasta práctica de una colonoscopia no debe ser superior a 15 días y que las neoplasias a 15 cm. o menos del margen anal serán candidatas a radioterapia preoperatoria con una espera máxima de 7 días. En cuanto al tiempo desde que el paciente va al médico de Atención Primaria hasta la confirmación del diagnóstico, éste no debe superar los 21 días, mientras que desde la confirmación del diagnóstico de cáncer y la realización del primer acto terapéutico no deben pasar tres semanas.

 

Además, todos los pacientes ostomizados tienen que recibir educación sanitaria para cuidados de estómago a cargo de una enfermera especializada y se establecen servicios de referencia para los que precisen tratamiento con crioterapia o láser.

 

Por último, en el cribado de cáncer de mama se incrementa la población diana, pasando de las mujeres entre 50 y 64 años (algo más de 114.000 mujeres) a una cobertura hasta los 69 años (más de 144.000 mujeres). También se pretende alcanzar un porcentaje de participación de, como mínimo, el 70% (actualmente se sitúa en el 66,76 %, con una adhesión al programa del 91,88%).

 

En cuanto a la participación, el plan habla de dos foros: el Consejo Asesor del Cáncer, en el que participan pacientes, profesionales y gestores, y tres grupos diferentes de expertos para cáncer de mama, de colón y hematológico.

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