"La democratización en África se ha limitado, salvo excepciones, a una simple descompresión autoritaria"

La cuarta área de trabajo del Curso Internacional de Defensa de Jaca se ha desarrollado bajo el título “Política, cooperación y derechos humanos”. El profesor del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo, en Francia, Mbuyi Kabunda, ha hablado sobre los procesos de democratización en África. A su juicio, estos procesos iniciados a principios de la década de los 90 se han limitado, salvo algunas excepciones, a una “simple descompresión autoritaria”. En este sentido, los principales obstáculos a la verdadera democratización en África son, según Kabunda, “la pobreza, la descomposición del Estado, las divisiones étnicas y la falta de cultura democrática de las clases gobernantes opresoras y corruptas”.

Además, este profesor ha destacado en Jaca que “el proceso de democratización ha fracasado globalmente, pese a no existir regímenes militares autoritarios en el continente, salvo en Mauritania desde agosto de 2008”. A su juicio, los avances democráticos “son frágiles” por desarrollarse en un contexto de crisis económica y por las “prácticas neoliberales contrarias a la paz y la justicia, y responsables del debilitamiento del Estado a favor del sector privado”. La democratización política, ha asegurado, “no se ha acompañado con la económica y social”. En su intervención ha concluido que una cosa es evidente en África: “No es la democracia el problema, sino la insuficiencia de democracia”, así como la persistencia de prácticas como “la compra masiva de votos y del apoyo de los jefes tradicionales, y la manipulación por los dirigentes de los bajos instintos de sus conciudadanos para fines electorales”.

Por otra parte, la escritora y editora Remei Sipi ha hablado en Jaca sobre el papel de la mujer africana en un continente en el que en los últimos 25 años la pobreza ha ido en aumento. De hecho, estudios recientes señalan que en la actualidad 315 millones de africanos viven en absoluta pobreza y que esta cifra, en diez años, fácilmente podría alcanzar la de 400 millones de personas. A pesar de estos alarmantes datos, Remei Sipi ha destacado que África ha visto aumentar en los últimos años un 5% su índice de crecimiento económico, “y las mujeres africanas tienen mucho que ver en ese crecimiento”. En su intervención ha asegurado que “la diversidad existente en África nos lleva a desmitificar la idea de que las mujeres africanas forman un colectivo homogéneo, pues la realidad nos muestra que cada región posee características propias e incluso dentro de la misma región también existen diferencias”.

Remei Sipi, además, ha hablado sobre la violencia contra las mujeres en África, que tiene distintas proporciones. Por ejemplo, “en Gambia, Senegal y Guinea Conakry la proporción de mujeres que sufren la violencia es del 80%, y en países como Togo o Tanzania, del 6%”. También ha ofrecido el dato de que, cada segundo, cinco niñas sufren en el continente africano una mutilación sexual, “una práctica que persigue el control de la sexualidad de la mujer”.

Por último, la doctora Cecilia Ferreyra, de Médicos sin Fronteras España, ha hablado sobre el Sida y otras pandemias destacando que el Sida “es una de las mayores crisis en términos de desarrollo, economía y seguridad a la que el mundo se está enfrentando hoy en día”. En la actualidad, hay 33 millones de personas viviendo con el VIH, de las cuales 22,5 millones habitan en el África subsahariana. “El 30% de esta gente tiene la necesidad urgente de recibir tratamiento antirretroviral”, ha asegurado la doctora. A pesar de la atención global suscitada por la pandemia y de la financiación masiva que ello ha conllevado en los últimos años, persisten enormes retos para mejorar la atención médica efectiva que reciben las personas con VIH/SIDA. Los avances en la implementación de las terapias ARV (antiretrovirales) siguen siendo desiguales, ha matizado Cecilia Ferreyra, y algunos países presentan un déficit importante, especialmente entre los grupos más vulnerables y en el ámbito rural.

Médicos sin Fronteras trabaja desde finales de los años 90 en los sitios más desprotegidos de África, donde el acceso a diagnóstico o tratamiento eran hasta entonces inexistentes. Gradualmente y con la mayor experiencia adquirida se ha ido introduciendo tratamiento antiretroviral en la mayoría de los países con alta prevalencia de VIH o en aquellos con difícil acceso a tratamiento. En la actualidad, muchos de los programas han sido traspasados a las autoridades locales y los esfuerzos se centran en integrar el componente VIH en los servicios generales de salud. La doctora Cecilia Ferreyra ha concluido su intervención asegurando que “los desafíos que plantea el Sida en África siguen siendo muchos, tales como el acceso a tratamientos efectivos para aquellos pacientes cuyo tratamiento inicial ha fracasado, el diagnóstico precoz en los niños, y la falta de recursos humanos para hacer frente a la situación actual”.

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