Cartas al director: “Reflexión sobre Mildred”

Arancha García-Carpintero Broto

Secretaria General CC.OO. U.C. Huesca

Mildred-Pauni ha dado mucho de sí, por el empeño de algunas personas, que hemos seguido insistiendo en el drama que significa la pérdida de más de cuatrocientos empleos, en una ciudad que adolece de tejido industrial. Ha dado, y tiene que seguir dando de sí, porque no sería justo, ni sostenible, que cerrase sus puertas para siempre.

Quienes hemos estado ahí, hemos vivido multitud de sensaciones, desde el dolor de la pérdida, el día que cerró por falta de materia prima, hasta la alegría del futuro, cuando el Sr. Lázaro se comprometió a su compra, pasando por incomprensibles etapas en las que nadie mostraba interés alguno, y escuchando a políticos que, lejos de buscar soluciones, encontraban otros culpables.

Desde luego Mildred ha demostrado quienes somos, y donde estamos, en muchos casos, cada una de las personas que hemos optado por representar a distintas organizaciones o administraciones. Así puedo decir que mientras que el Consejero de Industria ha dado la cara, y con acierto o sin él se ha molestado en intentar vender Mildred para que existiera futuro, el Consejero de Economía, o el propio Presidente del Gobierno de Aragón, han negado la evidencia, y no se han implicado. Junto a ellos, desgraciadamente, el señor Alcalde y el Concejal de Fomento de Huesca, que han preferido mirar hacia el Palacio de Congresos (bendita inversión), obviando la gran catástrofe social que estaba ocurriendo en su ciudad. Y también, como no, algún líder sindical, que desde el silencio, ha otorgado.

Mildred no puede quedar en el olvido, y muchos tienen la obligación moral de venderla, para generar nuevos puestos de trabajo, tan importantes y necesarios en este desierto laboral. Y seguramente el comprador no debería ser ese tal Lázaro, que nos ha tomado el pelo a propios y extraños, incumpliendo sistemáticamente los pagos de consignación, o pidiendo una rebaja desmesurada, sin compromiso alguno por su parte. Cierto es que se ha aprovechado de esta necesidad, y ha jugado con la ilusión de multitud de personas. Aún así, si diese el paso, y cumpliese, veríamos.

Pero al margen de la venta a particulares, quiero recordar, e insistir, que el Gobierno de Aragón, junto con algún Ayuntamiento de esta provincia, ha encontrado soluciones para situaciones de este tipo. Revisemos Monzón y El Corte Inglés.

Con dinero público se está participando en más de veinte empresas privadas, amén de las meramente públicas, que son otras tantas. Así que no nos cuenten cuentos, con respecto a que la economía privada es privada, cuando con nuestro dinero, invierten donde quieren, pública o privadamente.

En Mildred conseguiríamos que más de doscientas personas pudiesen trabajar. Y no hablo de una inversión a fondo perdido, sino de una que genere capacidad de control, y que con el tiempo, y con plena producción de la planta, se pueda recuperar. Así pues, señores dirigentes,( porque señoras hay pocas en esta toma de decisiones), cumplan con su obligación, y den solución a este conflicto. Para eso están.

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