El fiscal pide 18 años de cárcel para el parricida de Monzón

Un jurado popular juzgará el próximo mes de febrero en la Audiencia de Huesca a un joven para el que el fiscal, según informa la agencia EFE, solicita una condena de 18 años de prisión como presunto autor de la muerte de su padre en el interior del domicilio familiar que ambos habitaban en la localidad altoaragonesa de Monzón. El abogado de la defensa, Javier Vilarrubí, ha indicado a Radio Huesca Digital, que espera que se reduzca a siete u ocho años la pena, de hecho lleva trabajando desde hace tiempo en el escrito del fiscal que se daba a conocer hace tres meses a las partes.

El acusado, Cristian Martínez " Chapis", que en el momento de producirse los hechos tenía 22 años, agredió a su padre la madrugada del 20 de septiembre de 2006 y posteriormente le clavó repetidas veces un cuchillo de cocina.

En su escrito de acusación la Fiscalía de Huesca relata que la discusión se inició poco después de llegar el acusado a su vivienda, cuando se disponía a acostarse después de pasar unas horas con sus amigos.

Al parecer, entre padre e hijo se inició una discusión que llevó al procesado a golpear a su progenitor, de 69 años de edad, y a tirarlo al suelo, donde continuó agrediéndole hasta dejarle semiinconsciente.

Posteriormente, el joven se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo y se lo clavó a su padre de forma reiterada en el estómago, costado izquierdo, glúteos, región lumbar y rodilla, al tiempo que le espetaba “a mi madre, que es lo que más quiero en este mundo, no la insultes ni la insultarás más, borracho, que eres un borracho”.

Tras la agresión, hecha ante su madre, que no pudo apartar a su hijo de su marido, el joven salió de su casa completamente desnudo y cubierto de sangre y se dirigió a casa de su vecino, a quien le comunicó que había matado a su padre.

Unos minutos después regresó a su casa y, tras exclamar “papá, que te he hecho”, el procesado se abrazó a su madre, se puso un calzoncillo, volvió a salir de su casa y le dijo a su vecino, “me voy con mi padre”, lo que llevó al testigo a sujetar con fuerza al joven ante la sospecha de que quería suicidarse.

Los informes forenses referidos por la fiscalía indican que una de las puñaladas recibidas por la víctima, que no trató de repeler la agresión al no tener heridas defensivas en los brazos, le provocó una herida “mortal de necesidad” al alcanzarle el hígado.

El sumario incluye otros informes que revelan que mientras en el organismo del joven no se detectó alcohol ni sustancias estupefacientes, en el de su padre había una concentración de 1,45 mgs de alcohol.

El estudio psicológico realizado al joven tras los hechos reveló que en el momento de producirse el crimen, el joven, soldador de profesión y con una minusvalía congénita parcial por ausencia de dedos en su mano izquierda, no padecía ninguna afección psíquica que pudiera disminuir su capacidad de comprender lo que ocurría.

El fiscal tipifica los hechos como un presunto delito de asesinato con la agravante de parentesco y la atenuante de confesión espontánea, y solicita una condena de 18 años de prisión para el acusado.

No reclama, sin embargo, indemnización alguna al procesado al renunciar expresamente a su cobro tanto la esposa del fallecido como su otra hija.

Cabe recordar que desde la defensa se solicitaron pruebas para demostrar que su cliente había consumido distintas sustancias y no era consciente de lo que hacía en octubre de ese año se realizaba una concentración en la Plaza Mayor encabezada por su hermana Eliana en la que pedían la libertad para el encausado.

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