Greenpeace vuelve a señalar a Monzón y Sabiñanigo en la contaminación de la industria del cloro

La Asociación ecologista ha presentado su informe “ La industria del cloro: contaminación silenciosa” en el que pone en evidencia la grave contaminación, aparentemente invisible, que genera este sector industrial cuya toxicidad permanece a lo largo de los años deteriorando lentamente la salud de los ciudadanos y el medio ambiente, según Greenpeace. Además, el cloro en sí es también un producto altamente contaminante cuyo uso, a día de hoy, no está justificado ya que existen elementos y técnicas para sustituirlo sin perjudicar a la población y al medio natural.

En su informe señalan a Químicas del Cinca en Monzón y Ercros en Sabiñanigo junto con las fábricas productoras de PVC anexas a ellas (la de Monzón también de Ercros), como una importante fuente de contaminación para el medio ambiente aragonés y para la salud de las personas.

Según Greenpeace estas dos plantas vierten a ríos con lo que ha sido posible recoger una amplia batería de muestras. Las muestras de agua recogidas aguas abajo de las instalaciones de Monzón contienen sustancias cancerígenas como el monocloruro de vinilo (VCM), en cantidades 10 veces superiores a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud para el agua potable y los vertidos de niveles elevados de mercurio, plomo o manganeso, procedentes de los vertidos históricos y los actuales. En Monzón, además  se cuantificaron 20 congéneres de bifenilos policlorados (PCB), que son altamente tóxicos y contaminantes, por lo que su fabricación y uso está prohibida desde hace más de dos décadas, aunque permanecen en el medio.

En la planta de Sabiñánigo es de destacar que ha operado durante más de medio siglo sin depurar sus efluentes, pues la depuradora se puso en marcha en 1975. Los diez años anteriores descargó directamente al embalse de Sabiñanigo, construido en 1965.

En el agua de vertido de esta planta, Greenpeace detectó cantidades muy importantes de mercurio (el nivel más alto de todas las plantas de España), y otros contaminantes característicos de esta industria. Pero, además, ha resultado especialmente preocupante la presencia en el vertido de Cromo (VI), un contaminante en principio no relacionado con este tipo de producción pero sumamente tóxico y cancerígeno.

Esta no es la primera vez que Greenpeace señala a Monzón, ya que en el 2006 uso imágenes de las fábricas químicas de la ciudad para su campaña “ Moda sin tóxicos” y ha denunciado los vertidos de DDT.

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