Uno de los nuestros

Luis Laiglesia

Hemos terminado las personas de Radio Huesca las celebraciones de nuestro 75 aniversario, y nosotros que no somos dados a hablar de lo que pasa en nuestra casa, tengo que confesarles que hoy me siento bien y orgulloso de pertenecer a un medio que con sus virtudes y defectos, con sus glorias y miserias, ha permanecido y permanece en el imaginario de los altoaragoneses.

Uno que fue el encargado de bucear en la historia del medio ha descubierto como se gesta un proyecto y se llega a hacer grande.

Ni por asomo el impulsor de la idea, el fotógrafo Ismael Palacio, se pudo imaginar que aquella Radio Huesca de 1933 iba a dar tanto que hablar y tanto para hablar.

Yo que de pipiolo, como el resto de mis compañeros, entré a formar parte de la radio hace más de 20 años, la he visto crecer, he vivido su expansión y su reciente diversificación.

Pero esa es la historia oficial, la que todo el mundo espera que cuentes. Sin embargo hay otra más cercana, más del día a día y más mía y nuestra…es la humana. Esta bendita profesión, sepan ustedes, es muy esclava. El periodista no deja de serlo en ningún momento del día y termina echando muchas horas, lo que le lleva a convivir con sus compañeros más que con su familia.

Es por eso que yo querría quedarme con el montón de amigos que en la radio y gracias a la radio he conocido.

Y otro reconocimiento para las familias, a las que no les queda otro remedio que terminar comprendiéndote y apoyándote, adaptándose a tus horarios intempestivos y a las singulares vacaciones que ese año te han tocado. Ellas también son Radio Huesca, tanto como nosotros.

Los tiempos que vienen están llenos de retos y de proyectos. Hoy estamos nosotros, pero mañana estarán otros que seguirán con el proyecto. Suerte para ellos y enhorabuena por el centenario que ha de llegar.

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