La prevención desde la infancia es clave para evitar conductas de riesgo con el alcohol

El consumo de alcohol es una experiencia casi universal en la sociedad española y europea. Según un informe de la Comisión Europea, Europa es la región del mundo donde se consume más alcohol, si bien los 11 litros de alcohol puro bebidos por cada adulto y año según dicho estudio- representan un importante descenso con respecto a los datos de mediados de los años 70, donde se dio un pico de consumo de 15 litros.

 

En el Día Mundial Sin Alcohol, que se celebra hoy, se pretende hacer hincapié en que el abuso de esta sustancia constituye un grave problema de salud. De hecho, el alcohol es un determinante de salud responsable del 7,4% de toda la discapacidad y muerte prematura de la Unión Europea. Está entre las causas de unas 60 enfermedades y dolencias diferentes, inclusive lesiones, trastornos mentales y del comportamiento, afecciones gastrointestinales, cánceres, enfermedades cardiovasculares, pulmonares y músculo-esqueléticas, trastornos reproductivos, así como daño prenatal, mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. Sin olvidar que la embriaguez es una importante causa de lesiones por causas externas como los accidentes de tráfico.

 

La prevención desde la infancia de conductas de riesgo, como el consumo abusivo de alcohol, es una de las cuestiones que se trabajan desde la Dirección General de Salud Pública a través de diferentes estrategias como la educación para la salud, la formación en valores y el desarrollo de habilidades para la vida, con el objetivo de promover entre los jóvenes competencias personales y relacionales que les ayuden a neutralizar la presión de sus iguales al consumo de drogas y otros comportamientos de riesgo.

 

El Departamento de Salud y Consumo lleva años impulsando iniciativas de educación para la salud en centros educativos de forma conjunta con el Departamento de Educación. La última en ponerse en marcha ha sido Retomemos, un programa que persigue retomar el tema del alcohol de una forma distinta, relacionándolo con las personas y con sus capacidades para vivir de manera saludable y planteándolo como objeto de debate entre los propios adolescentes.

 

Consiste en diez historias de dibujos animados, de 3 minutos cada una, en las que tres chicas y dos chicos viven diversas peripecias con la permanente presencia social del alcohol y el planteamiento de alternativas que invitan a reflexionar. Además, los educadores cuentan con una guía de actividades en torno a cada historia y relacionadas con las 10 habilidades para la vida propuestas por la Organización Mundial de la Salud (autoconocimiento, empatía comunicación asertiva, relaciones interpersonales, toma de decisiones solución de problemas y conflictos pensamiento creativo, pensamiento crítico, manejo de emociones y sentimientos, manejo de tensiones y estrés).