Cartas al Director: Ayera esta nuevamente de luto

Javier Gironella Falces

No esta siendo este 2008 un año bueno para la pequeña comunidad de vecinos de Ayera. A la trágica muerte hace unas semanas de su alcalde pedaneo, Joaquín Lanuza, se une ahora la de uno de sus vecinos más entrañable. Casimiro Anoro Ordás, quien durante este ultimo medio siglo residió en este pequeño núcleo rural y fue su referente, como agricultor y hombre de campo, que cuido con esmero, conocimiento y amor, mucho amor la hacienda y forjo una familia con su esposa Mariah Luisa, su hijo José Luis y su nieto Guillermo.

Mi llegada a Ayera, hace ya más de dos décadas, me deparo primero el conocimiento vecinal, somos pocos los empadronados y menos los residentes, luego con el paso de los años Casimiro y su familia me brindaron su amistad y su afecto; mis semanales visitas a la población pasaban, indefectiblemente, por la visita a Casimiro, en muchas ocasiones con el almuerzo incluido, que daba pie a largas charlas en las que fui aprendiendo todo lo que rodeaba a este emblemático lugar del Abadiado; las romerías a la Emita del Viñedo en las que coincidíamos siguiendo la tradición, amen de los oficios religiosos en la pequeña Parroquia de San Esteban y San Fabián, punto semanal, ahora quincenal, de encuentro.

Casimiro Anoro fue un hombre cabal, de esos alto aragoneses a la antigua usanza, donde su palabra era una sentencia y el apretón de manos un contrato de por vida, en el que primaba la amistad por encima de todo. Trabajador infatigable, conocedor como pocos de los entresijos de la agricultura, que le inculco a su hijo. Dispuesto al instante a brindar el apoyo, ayudar al que lo necesitase, colaborar en las pequeñas tareas ciudadanas de un colectivo que con estas dos bajas, la de Casimiro y la de Joaquín, van a dejar aun más reducido el numero de vecinos, lo que nunca es positivo para el futuro de esta tierra.

Casimiro, gracias por tu afecto que sabes te correspondía en igual medida.

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