Comienza el juicio del parricida de Monzón

El juicio del parricida de Monzón comenzará este lunes día 9 de Febrero con la constitución del jurado popular a petición expresa de la defensa, ya que a la hora de juzgar hay que tener en cuenta una serie de cuestiones que rodeaban la situación familiar de su defendido.

Javier Vilarrubí, abogado defensor de Cristian Martínez, autor confeso de la muerte de su padre hace dos años en el inicio de las Fiestas de Monzón, estima que hay eximentes parciales y completos como el consumo de alcohol y setas alucinógenas que reducirán sustancialmente la petición de la fiscalía quien tipifica los hechos como un presunto delito de asesinato con el agravante de parentesco y el atenuante de confesión espontánea, y solicita una condena de 18 años de prisión para el acusado.

No reclama, sin embargo, indemnización alguna al procesado al renunciar expresamente a su cobro tanto la esposa del fallecido como su otra hija.

Vilarrubí señala que la descripción que hace la acusación de cómo sucedieron los hechos no se ajusta a lo que defiende él y su cliente. Además, habrá que tener en cuenta la actitud de colaboración de su defendido.

En su escrito de acusación, la Fiscalía de Huesca relata que la discusión se inició poco después de llegar el acusado a su vivienda, cuando se disponía a acostarse después de pasar unas horas con sus amigos el día 20 de septiembre de 2006.

Al parecer, entre padre e hijo se inició una discusión que llevó al procesado a golpear a su progenitor, de 69 años de edad, y a tirarlo al suelo, donde continuó agrediéndole hasta dejarle semiinconsciente.

Posteriormente, el joven se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo y se lo clavó a su padre de forma reiterada en el estómago, costado izquierdo, glúteos, región lumbar y rodilla, al tiempo que le espetaba “a mi madre, que es lo que más quiero en este mundo, no la insultes ni la insultarás más, borracho, que eres un borracho”.

Tras la agresión, hecha ante su madre, que no pudo apartar a su hijo de su marido, el joven salió de su casa completamente desnudo y cubierto de sangre y se dirigió a casa de su vecino, a quien le comunicó que había matado a su padre.

Unos minutos después regresó a su casa y, tras exclamar “papá, que te he hecho”, el procesado se abrazó a su madre, se puso un calzoncillo, volvió a salir de su casa y le dijo a su vecino, “me voy con mi padre”, lo que llevó al testigo a sujetar con fuerza al joven ante la sospecha de que quería suicidarse.

Los informes forenses referidos por la fiscalía indican que una de las puñaladas recibidas por la víctima, que no trató de repeler la agresión al no tener heridas defensivas en los brazos, le provocó una herida “mortal de necesidad” al alcanzarle el hígado.

El sumario incluye otros informes que revelan que mientras en el organismo del joven no se detectó alcohol ni sustancias estupefacientes, en el de su padre había una concentración de 1,45 mgs de alcohol.

El estudio psicológico realizado al joven tras los hechos reveló que en el momento de producirse el crimen, el joven, soldador de profesión y con una minusvalía congénita parcial por ausencia de dedos en su mano izquierda, no padecía ninguna afección psíquica que pudiera disminuir su capacidad de comprender lo que ocurría.

El fiscal tipifica los hechos como un presunto delito de asesinato con la agravante de parentesco y la atenuante de confesión espontánea, y solicita una condena de 18 años de prisión para el acusado.

No reclama, sin embargo, indemnización alguna al procesado al renunciar expresamente a su cobro tanto la esposa del fallecido como su otra hija.

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