Cartas al Director: En época de crisis...

Arancha García-Carpintero Broto

Secretaria General de la U.C. CC.OO. Huesca

Expedientes de regulación, temporales o definitivos, cierres de centros de trabajo, despidos individuales, reducciones de jornada, modificación de condiciones, fines de contratos … Estas son algunas de las situaciones que muchas personas trabajadoras están viviendo bajo el paraguas de esta crisis, que está permitiendo que algunas patronales reajusten sus plantillas eliminando prácticamente los costes, y arrasen con los derechos laborales.

Quienes representan a estas empresas intentan convencernos a quienes representamos a las personas trabajadoras, de que debemos ser sensibles en estos momentos en los que la economía está en la cuerda floja. No generar conflictos, permitir determinadas reestructuraciones, afrontar la negociación colectiva sin pretensiones….

Pero en estos últimos catorce años, en los que se ha permitido casi todo, y especialmente en cuanto a beneficios empresariales se refiere, jamás he oído a una patronal proponiendo el reparto de dividendos con la clase trabajadora, a pesar de que era fruto de su esfuerzo que estos empresarios y empresarias tuviesen estos impresionantes ingresos. Nunca han sido sensibles a nuestra realidad, y han engordado sus bolsillos.

Es cierto que los tiempos están complicados, y también es verdad, como dice el refrán que a río revuelto, ganancia de pescadores. No lo permitamos. Desde nuestra realidad, como trabajadores y trabajadoras, indudablemente debemos ser sensibles, pero a la vez debemos seguir insistiendo en la defensa de nuestros derechos. Si permitimos que nos los aniquilen, estaremos ante un retroceso de la lucha obrera, algo que sinceramente, debemos evitar a toda costa.

Es comprensible el miedo de muchas personas, que cada mes tienen que afrontar sus pagos. Pero por eso tenemos que buscar mecanismos de defensa distintos que no pongan en riesgo nuestro trabajo. Es imprescindible que nos organicemos desde las empresas, para colectivizar las dificultades y defender nuestros derechos. Debemos informarnos siempre, ante cualquier cambio de nuestra vida laboral, antes de firmar o consentirlo.

Está demostrado que permitiendo los recortes de derechos que las empresas proponen, no resolvemos el conflicto. Recuerdo al principio de la crisis inmobiliaria que un estudio de arquitectura asumió varios despidos, y posteriormente propuso al resto de plantilla una reducción de jornada, en pro del mantenimiento de sus puestos de trabajo. A fecha de hoy todas esas personas están en la calle.

El panorama no es optimista, pero esta crisis no puede ni debe resolverse a costa de quienes ya somos parte perjudicada. Nuestra clase política, las patronales y las entidades financieras han propulsado este sistema capitalista atroz. Hoy se ha demostrado que no se mantiene, perjudicando el bienestar social. Deberán encontrar soluciones, en las que estaremos las trabajadoras y trabajadores con toda nuestra sensibilidad, sin dejar de exigir que se respete también nuestro derecho fundamental a un trabajo digno.

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