Doce nuevos proyectos de negocio para mujeres emprendedoras

La última edición del curso de formación para la creación de empresas para mujeres que desarrolla el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), en colaboración con el Instituto de la Mujer (organismo adscrito al Ministerio de Igualdad), ha posibilitado la creación de 12 nuevos negocios en el transcurso del mismo. El curso, que ha sido clausurado este lunes por la directora del organismo de igualdad aragonés, Rosa Borraz, ha contado con la participación de 24 alumnas, de las que 23 han realizado sus respectivos proyectos empresariales relacionados con el comercio, la industria, los servicios a empresas, la formación y el ocio, entre otros.

 

Además, de los 12 proyectos que han iniciado su actividad durante el curso, se espera que, a largo de este año, entren en funcionamiento otros seis. En concreto, los proyectos que ya están en marcha son Doña Elvira (bar de tapas), Ayuda Soluciones Informáticas, Carazo Gestión (administración de fincas y gestoría), Flash Slu (estudios fotográficos), Servicios de Mantenimiento (mantenimiento industrial) Onneness (formación) Plaza Fantasía (escuela infantil en un polígono industrial), Silván Interiores (tienda de cocinas), Decochento (estudio de decoración de interiores y tienda), Benher (montajes industriales e instalaciones), Ana Lacota (tienda-taller de restauración de antigüedades), Arte x 4 (diseño, realización y ejecución de eventos culturales y artísticos) y Pilar Zaldívar (servicios para editoriales y formación).

 

El objetivo principal de este programa es la estimulación de la creación de nuevas empresas mediante la formación y la tutorización individual de los proyectos de las participantes que quieran consolidar su negocio. La duración de este programa es de 500 horas distribuidas en aproximadamente cuatro meses, lo que facilita que las participantes dispongan de suficiente tiempo para la reflexión y el análisis, de manera que puedan ir madurando su idea de negocio.

 

El curso cuenta con una metodología basada en la formación de carácter práctico y en la atención individualizada y activa a cada una de las emprendedoras y tiene un elemento clave que marca la diferencia respecto de otros métodos: los programas no finalizan cuando la emprendedora termina su proyecto, sino que se mantiene un seguimiento continuo para apoyar la puesta en marcha de la empresa.

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