La consejera de Servicios Sociales y Familia destaca el valor de la educación y la convivencia para la plena integración de las personas de origen extranjero

La consejera de Servicios Sociales y Familia, Ana Fernández, ha destacado el valor de la educación y de la convivencia para la plena integración de las personas de origen extranjero. Así lo ha señalado durante la presentación en Zaragoza, del libro “Educación, ciudadanía e inmigración”, editado por la Fundación Esplai, y que tiene como objetivo propiciar y estimular el debate y la formulación de políticas públicas en torno a los vínculos de estos tres conceptos. “Creemos que la ciudadanía, para que se haga efectiva y sea real, debe asentarse sobre la convivencia en la escuela, en la comunidad de vecinos, en el trabajo, en los espacios públicos, en los parques o en las calles”, ha comentado la titular de Servicios Sociales y Familia del Gobierno de Aragón.

La consejera ha recordado que la llegada de inmigrantes a España ha ido configurando una nueva realidad social y cultural y, con ello, el replanteamiento de una cuestión como el ejercicio de la ciudadanía. En este contexto, Ana Fernández ha subrayado que este debate se ha plasmado en el Plan Integral para la Convivencia Intercultural en Aragón 2008-2011, que aprobaron las Cortes de Aragón el pasado mes de diciembre. Este Plan -elaborado sobre tres pilares básicos, como son la acogida, la inclusión y la convivencia- tiene como horizonte la ciudadanía.

Ana Fernández ha comentado que el objetivo prioritario actual del plan es la inclusión, “lograr que todas las personas que han elegido vivir en Aragón se sientan parte de un sistema publico de servicios, que cuenta con ellos, que forman parte de la sociedad aragonesa en igualdad de condiciones y que se sientan con los mismos derechos y las mismas obligaciones que la población autóctona”, ha aclarado, para añadir que sólo con una correcta inclusión se logrará el éxito en el siguiente estadio: el de la convivencia intercultural.

“Es importante resaltar que todos, tanto los autóctonos como los inmigrantes, debemos aprender a convivir con la diferencia. Por tanto, todas las acciones emprendidas deben tener presente al conjunto de la sociedad. La política de inmigración debe dirigirse a toda la ciudadanía aragonesa y trabajar desde un principio de globalidad”, ha añadido Fernández, quien ha recalcado que el principio de ciudadanía implica el reconocimiento de la plena participación cívica, social, económica y cultural de los ciudadanos y ciudadanas inmigrantes.

En este sentido, y compartiendo opinión con los autores del libro, Fernández ha comentado que la educación es uno de los instrumentos con los que se cuenta para trabajar por la ciudadanía. “La escuela se enfrenta a un doble desafío: incorporar la diversidad y sacar las potencialidades de los jóvenes. La sociedad tendrá, por su parte, que incluir en condiciones de plena igualdad. Así lo entendemos y, por ello, el 43% del presupuesto total del Plan aragonés se destina a medidas directamente relacionadas con la educación”, ha resaltado la consejera.

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