Cartas al director : Campos electromagnéticos y salud

Consejo Político Local

Izquierda Unida de Huesca

La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo ha hecho público el Informe “sobre las consideraciones sanitarias relacionadas con los campos electromagnéticos” (2008/2211 (INI)) con fecha 23 de febrero. Dicho informe se planteó en la comisión como moción para una resolución del Parlamento Europeo y fue aprobado por 43 votos a favor, 1 en contra y 3 abstenciones.

Considerando todas las resoluciones anteriores, las directivas e informes y teniendo en cuenta la extensión de las tecnologías inalámbricas y deplorando el retardo de las conclusiones del estudio epidemiológico INTERPHONE (financiado por la Unión) desde el año 2006, insta a la Comisión para que revise el fundamento científico y la adecuación de los limites CEM fijados por la Recomendación 1999/519/CE que fue la base para los diferentes Decretos Ley reguladores en cada estado miembro de la Unión.

Pide que se preste especial atención a los efectos biológicos cuando se evalúe el posible impacto sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas e invita a los Estados miembros y a las autoridades regionales y locales a crear una ventanilla única para la autorización de instalación de antenas y repetidores, y a incluir un plan regional de antenas en sus planes de desarrollo urbano para garantizar al menos que las escuelas, guarderías, residencias de ancianos y centros de salud se sitúen a una distancia razonable de este tipo de equipos.

Subraya la llamada a la prudencia lanzada por la coordinadora del estudio INTERPHONE, Elisabeth Cardis, que, sobre la base de los conocimientos actuales, recomienda para los niños un uso razonable del teléfono móvil y un uso preferente del teléfono fijo. Sugiere, en este sentido, realizar una campaña de sensibilización de los jóvenes europeos en materia de buenas prácticas en el uso del teléfono móvil como, por ejemplo, el uso de dispositivos de manos libres, la realización de llamadas cortas, evitar llevar los teléfonos sobre el cuerpo, apagar los teléfonos cuando no se utilicen (por ejemplo, durante las clases) y el uso del teléfono móvil en zonas con buena cobertura.

En la actualidad, 9 países europeos adoptan valores límites más restrictivos que la recomendación europea, incluyendo Grecia, Polonia y, más recientemente, Bélgica. Incluso Luxemburgo adoptó valores 14 veces más restrictivos. No hay unanimidad en los países miembros de la Unión y cada cuál ha interpretado a su manera la recomendación de adoptar acciones apropiadas, preventivas y proporcionadas para evitar amenazas serias; es decir adoptar un elemental principio de precaución al comprobar que el fundamento científico de la norma no recoge los posibles efectos biológicos.

Hace poco se hacían declaraciones, por cierto, sin apoyo científico, para transmitir que “aquí no pasa nada” y que sobre el tema de la telefonía móvil y las radiaciones electromagnéticas en general, el miedo infundado crea alarma social. Semejante descalificación, sin fundamentos, lo que sí crea es una tremenda intranquilidad social al comprobar que nuestros gestores de la cosa pública evitan implicarse en la regulación de las radiaciones electromagnéticas mediante una ordenanza municipal que hiciese oídos a las recomendaciones europeas en un tema tan serio como la salud pública .

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