El polvorín monegrino

Luis Laiglesia

Sariñena necesita un pacto de gobernabilidad estable, una especie de gobierno de salvación municipal, y cuanto antes.

La gestión económica y política de dicho Ayuntamiento en los últimos años no ha sido precisamente un ejemplo. Cierto es que la clase política no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, pero no parece que la parte técnica haya estado muy por encima de aquella.

No vamos ahora a cebarnos con lo ocurrido hasta la fecha, pero no podemos obviar un pasado reciente para conocer el presente más inmediato.

Los equilibrios que ha habido que hacer en los últimos diez años para gobernar el municipio, la gestión económica que de él se ha hecho y el enfrentamiento con la Comarca han llevado a tener ahora un Ayuntamiento endeudado hasta las cejas, un ambiente político irrespirable y sin una salida airosa a la vista.

Afirmar esto no es exagerado, si no, hagan un repaso: un concejal de urbanismo, del Partido Aragonés, al que la alcaldesa ha retirado la firma; un interventor que emite un informe que llega antes a una redacción informativa que a la alcaldía; un secretario que lleva a la fiscalía una obra realizada cuando el actual interventor actuaba como secretario-interventor, y cientos de facturas de proveedores monegrinos pendientes de pago y sin recursos.

Es momento, pues, de hacer borrón y cuenta nueva. O se pasa página, o de nuevo el Consistorio puede perder otros cuatro años, lo que vendría a agravar más aún la posición de por sí complicada del Ayuntamiento y, por ende, del municipio.

Es momento de dejar a un lado personalismos políticos infructuosos y aprender de los errores del pasado. Y es momento de atender lo que pide la ciudadanía, que no es otra cosa que un gobierno eficaz y leal con el municipio.

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