El grupo Nozar precisa tener pendiente la refinanciación de casi el 70% de su deuda

Durante la primera sesión de la vista que se celebraba en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid para demostrar la solvencia del grupo inmobiliario Nozar, el consejero delegado, Juan Carlos Nozaleda ha asegurado que "el grupo inmobiliario ha logrado reducir su deuda gracias a su actividad ordinaria y a la venta de activos por valor de 2.000 millones".

Esa actividad ha reportado 110 millones de euros de ganancias, contrariamente a lo que afirma su acreedor Avalatransa. Cifrando en 670 millones de euros la deuda del grupo Nozar, de la que algo más del 30% se encuentra ya refinanciada y casi el 70%, pendiente de acuerdo con grandes entidades financieras como BBVA, La Caixa, Caja Madrid o RBOS.

Respecto al sobreseimiento de pagos a sus acreedores, Nozaleda reconoció que dos entidades, Cajasur y Unicaja, han exigido a Nozar el pago de deuda ya vencida, aunque con la primera pactó la refinanciación; lo mismo que actualmente intenta con la segunda.

En la provincia de Huesca cuentan con inversiones en el sector turístico y hostelero en Panticosa y Sabiñánigo y en el vitivinícola en el Somontano.

El consejero delegado de Nozar ratificó que ya ha pactado la refinanciación de las cantidades adeudadas a entidades 'pequeñas', como Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI), CAM, Bankpyme, Banco Espírito Santo, Banco Sabadell, Caja Vital, Cajastur, Caja España y Banco Pastor.

Sin embargo, actualmente está pendiente de llegar a un acuerdo con BBVA, La Caixa, Caja Madrid, Banco Popular, Barclays, RBOS, Eurohypo, JP Morgan, Caixa Galicia, Caja de Ahorros de Salamanca y Soria (Caja Duero) y Kutxa.

Estas entidades acumulan buena parte de la deudas del grupo inmobiliario y desde enero se han negado a suscribir un pacto a la espera de una decisión sobre la petición de concurso necesario de acreedores presentada por Avalatransa, justificó Nozaleda.

Juan Carlos Nozaleda señaló que, en el caso de cerrarse, la refinanciación implicará una inyección de 70 millones de euros y una ampliación de los plazos de vencimiento superior a los 18 meses concedidos a otros competidores del sector, sin que ello suponga la concesión de nuevas garantías a la banca que respalden esos pagos.

'El hecho de que nos anticipáramos ha permitido que las ventas se hicieran entre un 30% y un 40% por encima de los precios que hubiéramos logrado si lo hubiéramos hecho ahora', señaló Nozaleda, que insistió en que la reducción de deuda es un 'elemento esencial del plan', que no tiene calendario.

Aseguró que el plan no busca liquidar la compañía, sino conservar sólo los activos 'que son los que entendemos que nos van a dar viabilidad en el sector inmobiliario' en el futuro.

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