El servicio de Atención Psicológica a Mujeres Sordas, una apuesta consolidada del IAM

Contar con un servicio público igual que las mujeres oyentes y comunicarse de manera directa con una psicóloga, que conoce su lenguaje, es lo que han logrado las mujeres sordas con el Servicio de atención psicológica impulsado por el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM) y la Agrupación de personas sordas de Zaragoza y Aragón (ASZA). Con el trabajo conjunto que ambas entidades desarrollan desde el año 2005, se pretende luchar contra la doble discriminación a la que están sometidas las mujeres sordas, por el hecho de ser mujer y además tener una discapacidad.

 

La valoración que hasta ahora hacen las usuarias del servicio es positiva. El que se presta en el IAM es el único de estas características en la Comunidad Autónoma, y como afirma una de las usuarias, les permite encontrar “ayuda, asesoramiento y orientación en su lengua, y con una profesional que conoce su cultura e identidad, en un entorno público”. Esto es importante porque las mujeres se comunican de manera natural y directa con su terapeuta. Silvia López, la responsable de este servicio, se adapta a la forma de comunicarse de cada usuaria, ya sea mediante la lengua de signos, de forma oral más vocalizada, o con herramientas para personas con una discapacidad añadida como los sordos y ciegos. Además, “existe mucha comunicación no verbal que sólo conoce y puede interpretar quien conoce las características propias de la comunidad sorda”, afirma la terapeuta.

 

Las usuarias demandan este servicio son mujeres sordas, hipoacúsicas o sordociegas que se encuentran en una situación de violencia de género, problemas de pareja, baja autoestima, depresión... De todas, el 45% tienen entre 51 y 65 años, y el 66% están casadas. Su nivel formativo es bajo, y un 38% se encuentran trabajando (sobre todo en centros especiales de empleo y en la limpieza). Desde su puesta en marcha, en 2005, el servicio ha duplicado el número de mujeres atendidas; de las 15 del primer año han pasado a 31 mujeres atendidas en 2008. Este incremento pone de manifiesto la necesidad de las mujeres de encontrar ayuda profesional sin estar obligadas a contar con la presencia de una tercera persona, un intérprete.

 

La directora del IAM, Rosa Borraz, asegura que si no existiera este servicio, muchas mujeres con problemas psicológicos o vinculadas al maltrato, tendrían que sobrellevarlo en silencio y soledad. Sin embargo, y aunque se ha conseguido eliminar las barreras de comunicación, Borraz reconoce que no está todo el trabajo hecho porque en muchos casos, el cuidador es, a la vez, la misma persona que maltrata a la mujer sorda, y ésta queda en una situación de dependencia económica o social de la que le es difícil salir.

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