El tratamiento precoz del Parkinson es clave para los enfermos

El 11 de abril de 1755 nació el doctor James Parkinson, descubridor de la enfermedad que lleva su nombre. Por eso este día se dedica, a nivel mundial, a sensibilizar y profundizar en esta patología que, a pesar de tener una tasa de incidencia de 180 afectados por cada 100.000 habitantes, sigue siendo desconocida por la población en general. La enfermedad del Parkinson centrará varias de las ponencias del XXIV Seminario Nacional Neurológico de Invierno que este año se celebrará en Candanchú, del 13 al 18 de abril. En concreto, habrá ponencias sobre la neuroprotección en esta enfermedad, los trastornos cognitivos en el Parkinson y los tratamientos.

 

Al tratarse de una enfermedad desconocida, tiene mucha importancia dar a conocer cuáles son sus primeros síntomas. Según los últimos estudios, hay un tiempo clave de espera, que se establece en 12-13 meses, entre la aparición de esos primeros síntomas y la decisión del paciente de visitar al médico, cuando está demostrado que un diagnóstico y tratamiento precoz del Parkinson es clave para que los afectados puedan mejorar su calidad de vida y, de esta forma, beneficiar también al bienestar de su familia.

 

En cuanto a esa sintomatología inicial, los profesionales explican que el afectado tiene con relativa frecuencia una sensación de fatiga, ya que cualquier tipo de movimiento le produce una sudoración excesiva y dolores en las articulaciones que llevan a pensar que sufre un proceso reumático. En ocasiones, pueden aparecer temblores en las extremidades superiores, siendo característico del Parkinson los temblores en estado de reposo.

 

Otros síntomas son determinados temblores en las manos, paso lento, percepción mala de los olores y dificultades para escribir (utilizando una letra cada vez más pequeña y más difícil de entender) y/o para hablar (con mala vocalización, dolor de las articulaciones, sudoración fuerte o saliva excesiva).

 

El Parkinson es una enfermedad crónica y degenerativa del sistema nervioso, más exactamente del sistema extrapiramidal. Hoy en día no tiene una curación definitiva, aunque muchos medicamentos y tratamientos ayudan a que el paciente tenga una mejor calidad de vida. Su evolución es lenta y progresiva y no se considera una enfermedad hereditaria (los estudios estadísticos fijan entre el 4% y el 16% los casos totales de predisposición hereditaria).

 

La enfermedad afecta al 0,25% del total de la población y al 0,50% de las personas mayores de 40 años. Es más frecuente en los hombres que en las mujeres (1,25% frente al 1% de las mujeres). En España se calcula que hay cerca de 120.000 pacientes.

 

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