Tres barbastrenses participan en la prueba de esquí alpinismo, trofeo Mezzalama

El equipo formado por Jorge Subías, Joaquín Oliva y Ángel Capapé, de Montañeros de Aragón de Barbastro-Valle de Benasque, ya se encuentra en la localidad italiana de Cervinia, en el valle de Aosta, con el fin de preparar sobre el terreno el trofeo Mezzalama, prestigiosa prueba de esquí alpinismo que se disputará este domingo a partir de las cinco de la madrugada. El equipo barbastrense ha viajado con una excelente preparación y es conocedor de este tipo de pruebas ya que recientemente participó en otra de las pruebas importantes de esta modalidad, la Patrulla de los Glaciares.

Este domingo se disputa esta escénica y técnica carrera de esquí de montaña. Es la más alta de las competiciones oficiales, la más antigua, y una de las más espectaculares: el Cervino, el Breithorn, el Castor y el Pólux, el Monte Rosa o el Lyskamm componen el fondo alpino en el que se mueven los corredores. Pero además, la historia sitúa a la Mezzalama en el filo entre la realidad y la leyenda, y constituye, al mismo tiempo, la historia del esquí de travesía.

Se trata de una de las grandes clásicas de Europa de esquí alpinismo, carrera homologada y supervisada por la FISI (Federazione Italiana Sport Invernali) y por el ISMF (International Ski Mountaineering Federation). La cita es tan atractiva que las patrullas participantes colapsaron a la organización con sus solicitudes desde que se abrió el plazo de inscripción. Para poder participar es necesario enviar además de la solicitud el historial del equipo ya que la organización selecciona a los equipos que participan.

La prueba es dura y exigente y los tiempos de paso, de control y de corte ajustados, medida esta drástica pero inevitable, ya que ante todo debe primar la seguridad. Sólo aquellos que consigan efectuar el primer tramo en un tiempo inferior a 2’5 horas podrán seguir compitiendo tras el Collado del Breithorn, que da paso al tramo más técnico desde el punto de vista alpinístico. La organización no se puede responsabilizar de la seguridad de un número excesivo de corredores. De esta manera, los participantes deberán adaptar su estrategia y apurar aún más en la primera fase de la competición, si quieren aspirar a completar el recorrido.

La carrera, es la gran cita de los calendarios junto a la Pierramenta y a la Patrulla de los Glaciares, es la competición de esquí alpinismo que se celebra a mayor altitud, por ello requiere una preparación muy rigurosa, no ya para los que aspiran a podium, que son los mejores del mundo en la disciplina, sino simplemente para completar el impresionante itinerario de 45 km. y 6.000 metros de desnivel acumulado, 2.862 m. de desnivel positivo, 3.145 de desnivel negativo, y una altitud media que oscila entre los 3.500 y los 4.000 metros de altitud. Es una carrera para equipos de tres componentes, y con un solo recorrido, no hay diferencias por categorías, ni entre hombres y mujeres.

El recorrido parte de los pies del Cervino, y atraviesa el macizo del Monte Rosa, con varias cumbres, pasando asimismo por la cima del Castor (4.226 m.) o el paso del Nasso del Lyskamm. Termina en Gressoney y, en conjunto, es un increíble recorrido por las cumbres y aristas de los cuatro miles y demás picos que han hecho del Valle de Aosta uno de los más famosos del mundo para los amantes de las montañas.

Ottorino Mezzalama, pionero y apasionado del esquí-alpinismo, organizó la primera carrera en 1933. Desde este año, la competición se ha organizado cada año pero no siempre se ha podido celebrar. La meteorología, un factor determinante en un ambiente tan de alta montaña y en una época tan variable como es la primavera, se ha convertido en un respetable enemigo. Por otra parte, problemas organizativos la sumieron en el olvido durante los años ochenta. Sin embargo, en 1995 se creó la Fundación Mezzalama, que ha conseguido recobrar el renombre y la difusión de la carrera, y ha decidido celebrarla regularmente cada dos años.

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