La expedición de Montaña Sin Barreras al Cho-Oyu en el Campo Base

La expedición que partió de España el día 12, alcanzó el Campo Base avanzado (5.700 m.) durante este fin de semana y han conseguido equipar el Campo I, a los pies del impresionante Cho-Oyu de 8.201 m.

Esta montaña, la sexta mas alta de la tierra situada entre China (Tíbet) y Nepal, es el objetivo que un grupo de Discapacitados patrocinados por el Consejo Superior de Deportes y con la estrecha colaboración del Grupo Militar de Alta Montaña, ubicado en Jaca, se han marcado para acercar el mundo de la Alta Montaña a los Deportistas con diversos tipos de minusvalías.

En el diario de uno de los expedicionarios podemos leer: “Camino detrás del porteador tibetano sumergido en mis propios pensamientos. Las marchas de aproximación siempre conducen a un ejercicio de auto reflexión. Son instantes de introspección, de intentar acomodar cuerpo y alma a lo que nos espera. Por fin han quedado atrás los incómodos viajes en vehículo y el objetivo se vislumbra más cercano. Mientras contemplo las desgastadas suelas del calzado de nuestro ayudante de cocina, tan pronto me encuentro disfrutando de las impresionantes vistas que nos rodean, como abstraído y añorando los seres queridos que han quedado atrás. Son sentimientos que resultan familiares y que azotan inmisericordes, como el fuerte viento que nos golpea de cara desde que hemos iniciado nuestra marcha. La relativa comodidad del campamento base chino parece ya lejana, y cuando nos detenemos a hacer noche en un campo intermedio a 5300m sentimos que la aventura entra en su recta definitiva”.

“Sólo una jornada”, continúan, “nos separa del que será nuestro hogar en las próximas semanas, seis largas y duras horas de marcha que haremos a la par que la columna de yaks que transportan nuestra impedimenta, y en la que nos deleitamos con la visión del impresionante paso natural entre el Tibet y Nepal de Nangpa. La llegada a un desconocido y vacío campo base es espectacular. La suerte está echada. En estos días de aclimatación que no esperan en el campamento base para adaptarnos a la gran altitud que el campamento se encuentra, nos dedicaremos a acomodarnos, montar las instalaciones del campamento y revisar los equipos para afrontar nuestro reto. Y también para ir conociendo a las pocas expediciones que en este extraño año compartimos campo base. Únicamente cuatro por el momento y probablemente no más de seis”.

Y finalizan diciendo “cuando me dirijo a mi tienda a intentar conciliar el sueño, la postal maravillosa que va a impregnar nuestras retinas desde nuestro campamento base avanzado a 5700m se difumina en la incipiente oscuridad, y la altiva silueta de la Diosa Turquesa se tiñe de oro y apenas deja adivinar la ruta por la que empezaremos a subir en un par de días. Pero eso será después de que mañana domingo los sherpas hagan la ceremonia de la Puya para que los dioses estén contentos y que coloquen sus banderas de oración. Banderas y sentimientos que agitarán el viento y el motor de nuestra ilusión.”

Comentarios