“Cambiemos nosotros para no cambiar el clima”

El Vivero de la Diputación Provincial comienza una nueva campaña para concienciar de la importancia de nuestras acciones en la labor de evitar el cambio climático. Se espera que más de 1.300 escolares y ciudadanos oscenses acudan a la campaña “Cambiemos nosotros para no cambiar el clima”, y que mediante actividades prácticas y lúdicas enseñe a los presentes la importancia de cuidar el medio ambiente.

Paneles informativos con datos impactantes sobre las agresiones al medio ambiente, experimentos que enseñan conceptos como el de la presión atmosférica o la fabricación de compost para las plantas son algunas de las actividades que enseña esta campaña del Aula de la Naturaleza.

Cada año, la Diputación Provincial organiza en el Vivero campañas para concienciar sobre el cambio climático. “Cambiemos nosotros para no cambiar el clima” se prolongará hasta el 20 de junio y se esperan que más de 1.300 personas entre escolares, asociaciones y ciudadanos a nivel particular acudan al vivero.

Para los más pequeños, se organizan actividades más prácticas. El diputado de Medio Ambiente de la Diputación, Javier Betorzha puntualizado que “Como todo lo relacionado con el cambio climático es difícil de explicar a determinadas edades, hemos seguido apostado por una campaña didáctica que tiene su base en el aprendizaje a través del descubrimiento y la experimentación”, explica el diputado de Medio Ambiente. Betorz también ha hablado con los escolares de los hábitos que tienen en sus casas y les ha dicho: “todo lo que hagáis aquí –en el Aula- se lo contáis a vuestros padres porque nosotros también tenemos que seguir aprendiendo”.

En primer lugar se explica el concepto de cambio climático a través de un cuento, un teatro de títeres, audiovisuales o utilizando la recreación de una casa con sus respectivas estancias que ayuda a mostrar un buen número de pequeños gestos para poner en práctica, por ejemplo, en cualquier hogar familiar. La programación medioambiental va dirigida a todas las edades con distinto contenido para cada ciclo escolar.

Además de diferentes módulos explicativos, también se pueden encontrar hasta diez objetos relacionados con la temática de la campaña con los que los escolares pueden experimentar: un molino de viento, maquetas, materiales como el carbón e incluso una calculadora manual de emisiones de gases de efecto invernadero. La exposición se complementa con un puesto interactivo sobre “50 cosas que se pueden hacer para luchar contra el cambio climático”, el audiovisual “Frenar el cambio climático, un reto de todos” y una instalación en el que se pueden escuchar las experiencias de cinco afectados por el cambio climático en los cinco continentes.

Otro de los espacios del Aula de la Naturaleza se ha convertido en una estación meteorológica para dar a conocer los elementos que configuran el tiempo y el clima o las características físicas del aire. Diferentes experimentos intentan explicar de forma sencilla y divertida conceptos como presión atmosférica, velocidad del viento, capas de la atmósfera, la capa de ozono y para que sirven un anemómetro, un termómetro o un pluviómetro.

Carmen García, la coordinadora del Aula de la Naturaleza, ha explicado que en esta campaña se compatibilizan todas las estancias interiores del Aula de la Naturaleza con el espacio exterior para que puedan trabajar en el huerto o realizar compost. “Para realizarlo les pedimos a los colegios que los alumnos traigan restos de comida del día anterior para triturarlos y conseguir la materia prima para sembrar la planta que se llevarán a casa”, detalla la coordinadora de las actividades.

Desde el vivero quieren trasmitir que no es tan difícil evitar el cambio climático, si nos lo proponemos y trabajamos de forma indivicual y colectiva.

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