Comunidades de taifas

Luis Laiglesia

Cada vez tiene más coherencia la propuesta de Rosa Diez de que el Estado debe recuperar determinadas competencias que, erróneamente, cedió a las Comunidades autónomas.

El resultado de determinadas propuestas del gobierno emanadas del último debate del estado de la nación refuerzan esa teoría.

Zapatero propone 2.000 euros para quien compre un coche nuevo y determinadas comunidades dicen que no aplicarán la propuesta.

Otra idea que se anuncia en el debate es imponer en la escuela ordenadores para los niños a partir de 5º de primaria, propuesta que ahora hay que ver como se financia, y a la vista de las explicaciones que ha dado Eva Almunia sobre el asunto, algunos padres deberán sufragar parte de la computadora, supongo que porque la autonomía de turno puede no contribuir a financiar la idea.

Pero vamos más allá. El gobierno decide reformar la utilización de la píldora del día después y las farmacias de Madrid dicen que no las venderán.

Y más. La asignatura de Educación para la Ciudadanía se imparte en inglés en la comunidad valenciana, porque a Camps se le puso en el morro en un arranque de originalidad desmedida.

Llegados a este punto, no hay quien tome decisiones de calado respecto a determinados asuntos, porque a vuelta de página, son boicoteadas por el gobierno autónomo de turno, casualmente siempre de distinto signo político al que ocupa la Moncloa.

Es cansina y francamente poco efectiva esta dinámica en la que estamos cayendo, donde cada Presidente de Comunidad se crea su reino de taifas y aplica su autonomía malentendida para echar abajo decisiones que no comparte.

Difícil será que el gobierno central recupere lo que ha cedido, como pretende Rosa Diez, pero deberían tener claro todos los unos y los otros que hay asuntos que son de estado y, por tanto, universalmente aplicables para todos los ciudadanos del País. De lo contrario, nos cargaremos de un plumazo el concepto de igualdad que propugna la propia constitución.

Comentarios