¿Será definitivo?

José Sánchez

El anuncio de la presentación de la demanda civil mediante la que se exige la devolución de los bienes aragoneses depositados en el Museo Diocesano de Lérida en el Juzgado de Primera Instancia de Barbastro ha hecho que regresará con fuerza de nuevo a la actualidad el asunto de los bienes.

El Obispado de Barbastro-Monzón actúa como propietario mientras que el Gobierno de Aragón es codemandante y actúa en cumplimiento de la previsión del Estatuto de Autonomía de promover el regreso a Aragón de los bienes. Ambas instituciones solicitan por medio de los acuerdos Iglesia-Estado que se cumpla la sentencia dictada el 28 de abril de 2007 por el Tribunal de la Signatura Apostólica de la Santa Sede, en la que se establece que el Obispado de Lérida debe entregar a Barbastro-Monzón las 112 piezas de arte sacro que recibió en depósito.

El asunto no tiene dudas desde hace tiempo, concretamente desde el 2005 cuando el decreto de la Congregación de los Obispos ya ordenaba la entrega pero el Obispado de Lérida empleó toda opción de recurrir con el fin de aplazar en el tiempo la devolución. En el 2008, acuerdo entre ambas diócesis en presencia del Nuncio pero entonces el Consorcio del Museo de Lérida, amparándose en la unidad museística no facilitó al Administrador Apostólico la devolución.

Tema tan claro ha terminado en dos juzgados, en el de Lérida y Barbastro. El primero se declaraba competente para decidir la propiedad de las piezas y el segundo estudiará la resolución del Tribunal de la Signatura Apostólica.

Me pregunto, ¿Qué postura adoptará Lérida si el juez de Barbastro ordena que se cumpla la sentencia de Roma?, ¿Será definitivo? , o por el contrario continuará resistiéndose a la entrega.

El Obispado y el Consorcio Lérida tendrán que cumplir las sentencias de la justicia. La del Tribunal de la Signatura Apostólica, “papel mojado”, la segunda dentro de muy poco tiempo lo comprobaremos. Si Barbastro-Monzón hubiera tenido que entregar los bienes hace mucho tiempo que estarían en Lérida. No olvidemos el asunto de los "papeles de Salamanca".

Comentarios