Cartas al Director: ¿Es la crisis una nueva oportunidad?

Ignacio Susín, militante de Verdes de Aragón

Toda Crisis es una oportunidad de cambio. Parece lógico que ante la falta de consecución de los objetivos propuestos los mecanismos sobre los que construir dichos objetivos sean discutidos. Es precisamente en ese momento cuando surge la oportunidad de cambio, rectificación o de ruptura. Si modificamos ciertos mecanismos, manteniendo los objetivos del sistema, estamos ante un cambio, una corrección ante la falta de eficacia de los instrumentos utilizados. Si por el contrario, modificamos los objetivos a conseguir por el sistema, se produce una ruptura. Esta ruptura va a producir, con cierta probabilidad, también la alteración de los mecanismos y, en ocasiones, la creación de otros nuevos adecuados para atender a la consecución de los nuevos objetivos a los que aspira la sociedad.

No creo que nadie albergue duda racional alguna de que estamos en una época de cambio, de rectificación, pero en ningún caso de ruptura. Y como sociedad postmoderna el cambio se identifica con una imagen. Si cerramos un momento los ojos todos veremos la misma: Un tipo negro, con una gran sonrisa blanca, saludando a todo el planeta, con un aura de tranquilidad que es esperanza de un futuro desarrollo y crecimiento, dejando atrás el paro, los ejecutivos codiciosos de las grandes compañías y los malévolos broker de Wall Street. “In Obama We Trust”, dice el mundo y se rinde a su salvador.

Tampoco creo que nadie dude que Obama es rectificación del sistema, no una ruptura. Se regularán los mercados de inversión, habrá mas controles de la actuación para los operadores. Se presumen cambios en la política internacional, intentando evitar la confrontación armada en las regiones de conflicto. Se han anunciado severos controles a las grandes compañías intervenidas. Pero los objetivos seguirán siendo los mismos y, si cabe, la consecución de los mismos estará más asentada y diáfana para todos.

Prueba de ello es el liderazgo de Estados Unidos en esta nueva (¿?) etapa, y ese liderazgo es la repetición constante de una imagen vista por todos mil veces. Nada va a cambiar. Lo que sí se vislumbra es que al final del período de recesión económica los países occidentales van a salir mas fortalecidos y la política económica liberal mas consistente e indiscutida. El argumento: Es esta propia política la que crea distorsiones, pero también la única que posee los mecanismos necesarios para corregirlos y encauzarnos con mayor fiabilidad en el camino del desarrollo y el crecimiento.

Provoca perplejidad que no exista un movimiento social de suficiente envergadura que se plantee la validez de los objetivos y los mecanismos del sistema. Es, por tanto, necesario mas que nunca que se asuma dicha responsabilidad, exponiendo una alternativa, creíble, consistente y coherente, que ponga en duda los fundamentos del sistema. Este es el reto al que enfrentarse, y la oportunidad real que surge de la crisis. ¿Oportunidad? Sí, existe, pero hay que saber aprovecharla.

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