Y el francés, ¿qué?

Nuria Garcés

Se celebraron días atrás los exámenes de valoración de competencias, para alumnos de 2º de la ESO y de 4º de Eduación Primaria. No ha existido mucha claridad sobre estos exámenes que, al parecer, van en una línea diferente de cómo se les enseña a los alumnos. Una cosa es el día a día de las clases, con todas las explicaciones, ejercicios o exámenes que se hacen, y otra el valorar cómo saben los chicos y chicas (o niños y niñas) adaptar todos esos contenidos a la vida cotidiana. En eso consisten las competencias. Esperemos que, finalmente, no haya sorpresas desagradables. Sería la constatación de que se están haciendo bien las cosas.

Los exámenes, en esta ocasión, consistieron en valorar los conocimientos de lengua, matemáticas e inglés. Inglés. Estas pruebas se realizaron en colegios e institutos en los que también se estudia la lengua francesa, ya sea como asignatura que se ha elegido en lugar del inglés o incluso tratándose de colegios o institutos de enseñanza bilingüe en francés. ¿Por qué, pues, el Gobierno de Aragón, autor de estos exámenes, no se pregunta qué competencias tienen sus alumnos en francés? ¿Tanto costaba evaluar a quienes estudian esta lengua? ¿Qué importancia pretendemos que le den al francés los propios estudiantes, si no nos interesa (no les interesa) saber qué tal se enseña, qué saben los chavales, cómo serían capaces de desenvolverse en ese idioma?

No hará falta recordar que nos encontramos en una ciudad fronteriza, y que en menos de dos horas y media estamos en Olorón, Pau, Tarbes... Menos mal que en todas esas ciudades, sus habitantes dominan bastante el castellano, porque lo llevamos claro si queremos que nuestros jóvenes, si algún día van, sepan pedir ni un bocadillo en un bar. Por lo menos, no sabemos si saben hacerlo.

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