Uaga exige soluciones ante los ataques de los buitres

UAGA-COAG reclama que los Departamentos de Agricultura y Alimentación y el de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón impulsen cambios en la normativa de recogida de cadáveres y muladares e indemnicen los daños causados por los buitres a los ganaderos afectados.

Para los ganaderos es necesario que se tengan en cuenta las siguientes exigencias: el replanteamiento de toda la normativa que concierne a la recogida de cadáveres, de forma que se permita una gestión más adecuada a la realidad del sector ganadero aragonés; mayor flexibilidad para el uso directo de los tradicionales muladares por los ganaderos; la exención de la recogida en explotaciones calificadas sanitariamente; y permitir que el ahorro económico generado en la empresa SIRASA, por la exención del sistema en determinadas explotaciones, repercuta en un sistema más barato para el ganadero.

De ese modo se permitiría la consecución de los siguientes objetivos: mejorar la dieta de las aves necrófagas contribuyendo de este modo al mantenimiento del equilibrio de estos animales; reducir el gasto energético que supone la destrucción de estos materiales reduciendo del mismo modo la emisión de Gases de Efecto Invernadero; la ventaja añadida que supone la reducción del coste del sistema de recogida de cadáveres; y además, se produciría el mantenimiento del ciclo natural, entre las aves y la ganadería, sin criminalizar al ganadero, y con la tranquilidad de éste.

Según Uaga, a pesar de la implantación de la red de comederos para las aves necrófagas por parte del Departamento de Medio Ambiente, se siguen produciendo ataques de buitres al ganado por todo nuestro territorio. Uaga considera que la retirada radical del campo de los animales muertos, que ha sido durante siglos la fuente de alimentación de las aves necrófagas, pone en grave riesgo las importantes poblaciones de buitres leonados, águilas reales, alimoches, milanos y quebrantahuesos aragonesas. Ante la falta de alimento, los buitres, concretamente, se están viendo obligados a atacar a ovejas y vacas heridas o recién paridas que no pueden defenderse.

Además el protocolo de actuación ante un ataque, propuesto por el Departamento de Medio Ambiente, es difícil de llevar a cabo, según Uaga, ya que la asistencia de los agentes de protección de la Naturaleza y de los veterinarios oficiales para levantar acta, la recogida de muestras para la verificación de la muerte del animal, entre otras cuestiones, hace prácticamente imposible que el ganadero pueda demostrar la autoría del daño y percibir su justa indemnización. En el caso del sector ovino, asegura el sindicato, la recogida de muestras es imposible en muchos casos ya que después de un ataque de buitres solo queda la piel y el espinazo.

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