Iniciado el tratamiento piloto contra la mosca negra en el Cinca Medio

La preocupación de agricultores y habitantes del tramo bajo del río Cinca llevó al Gobierno de Aragón ha encargar una serie de estudios sobre la mosca negra en el tramo entre Albalate de Cinca y Mequinenza. Las investigaciones, que siguen en marcha hasta el mes de noviembre, han desembocado en un tratamiento piloto que estaba previsto que comenzara el día 8, pero que ya ha comenzado con los primeros estudios en la zona del puente de Albalate de Cinca.

El tratamiento consiste en un ataque directo a las larvas de este insecto, pero previamente se ha tenido que analizar las corrientes del río, el caudal que lleva en ese momento y la profundidad de sus aguas. Una vez analizado todo esto, se comienza a vertir el bioinsecticida que atacará directamente a la larva de la Mosca Negra. Se trata de un producto, que consiste en la dispersión en el agua de la Bacilus thurigiensis, bacteria que ingieren las larvas de la mosca negra (cuanto más pequeña más come) y “sólo afecta a los culícidos (mosquitos), simúlidos (mosca negra) y quironómidos (gusanos rojos y blancos del arroz)”, siendo inocuo para el resto de especies vegetales y animales que convivan en el río.

De todos estos aspectos fueron informados un grupo de agricultores en el aula medioambiental comarcal de Pueyo de Santa Cruz, en una charla organizada por la Comarca del Cinca Medio e impartida por Javier Lucientes y José Ignacio Ruiz, expertos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, y por Ángela Martínez, técnico del Servicio de Control de Plagas de la Comarca de Los Monegros.

El Gobierno de Aragón se planteó encargar estudios a raíz de las quejas de quienes recogen fruta y se dedican al turismo en la parte baja del Cinca Medio y en el Bajo Cinca.

El Departamento de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y la empresa Monegros Servicios Medioambientales S.L. (dependiente de la comarca de Los Monegros), con una experiencia de 12 años en el control de mosquitos, se pusieron manos a la obra para investigar qué especie causaba molestias y cómo funcionaría el tratamiento piloto, un bioinsecticida.

Así, “se ha detectado el problema de la mosca negra, que interfiere en la actividad diurna”, explicaba Ángela Martínez, técnico del Servicio de Control de Plagas monegrino.

La mosca negra es un simúlido, cuyas hembras se alimentan de la sangre de los mamíferos; su saliva es altamente alérgena, por lo que causa eczemas y fiebre localizada, entre otros síntomas. Este animal tiene su hábitat originario en los ríos fríos del Pirineo y, por causas desconocidas por los expertos, ha colonizado ya los ríos Flumen, Alcanadre y Cinca, alcanzando ya el Ebro. Se da la circunstancia de que las hembras se desplazan hasta 40 kilómetros de distancia para conseguir alimento. En el río Segre, la Generalitat de Cataluña ya lleva varios años con el tratamiento.

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