Gestiones para la incorporación de una orden religiosa al Monasterio de El Pueyo

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El obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, está manteniendo conversaciones con la congregación religiosa, Instituto del Verbo Encarnado, de origen argentino, para que resida en el Monasterio de El Pueyo y preste los servicios religiosos necesarios, tras el anuncio realizado por los Misioneros Claretianos de dejar la gestión del Monasterio después de cuarenta años.

Milián explica que las gestiones se encuentran muy avanzadas aunque no están cerradas. El obispo de Barbastro-Monzón se muestra optimista ya que las conversaciones que mantiene con el Instituto del Verbo Encarnado “van por buen camino”.

El Instituto del Verbo Encarnado es una congregación religiosa de derecho diocesano, fundada en Argentina el 25 de marzo de 1984 por el R. P. Carlos Miguel Buela. Actualmente, su Curia Generalicia radica en la diócesis de Velletri- Segni (Italia), de cuyo obispo recibieron la erección canónica en 2004. Alfonso Milián destaca que esta congregación se “distingue por su devoción a la Virgen”.

El Instituto del Verbo Encarnado es una de las congregaciones más pujantes de la Iglesia. Da muestra de las bendiciones divinas con las que son agasajados el hecho de encontrarse ya repartidos por 30 países del mundo. También han sido en numerosas ocasiones objeto de la mirada paternal de los Romanos Pontífices (Juan Pablo II les confió como missio sui iuris el territorio de Tayikistán) y de los Pastores de la Iglesia que los acogen en sus diócesis. En diciembre de 2006 eran 315 profesos perpetuos (289 sacerdotes), 177 seminaristas mayores y 59 novicios, repartidos en 7 provincias eclesiásticas, 2 viceprovincias y 4 delegaciones. En España están presentes en la isla de Tenerife y en Manresa, diócesis de Vic (Cataluña).

El obispo de Barbastro-Monzón piensa que las negociaciones terminarán bien aunque después habrá que traducirlas en un acuerdo, y quizás con el inicio del nuevo curso los monjes puedan ejercer en el Monasterio de El Pueyo.

El misterio entorno al cual gira espiritualidad del Instituto del Verbo Encarnado es la Encarnación del Hijo de Dios. De este acontecimiento histórico, por el que Dios se automanifiesta al hombre haciéndose hombre, surge su misión en la Iglesia: inculturar el Evangelio, prolongando la Encarnación en todo hombre y en todas las manifestaciones del hombre. La congregación es clerical aunque también acoge en su seno hermanos religiosos no sacerdotes. Junto a los religiosos apostólicos surgen los religiosos contemplativos en 1988, con la misión específica de dedicación al culto divino y la oración constante, el trabajo y el apostolado de la presencia. Actualmente tienen cinco monasterios contemplativos.

El fin propio del Instituto es la inculturación del Evangelio por el que se busca la gloria del Dios Altísimo y la salvación de las almas. Bajo la acción del Espíritu Santo se afanan en la edificación de la Iglesia y la salvación del mundo a través de eficaces y numerosos medios de apostolado con el fin de evangelizar la cultura actual, tan alejada de Dios Nuestro Padre. Se proponen por lo tanto reparar la descristianización de la cultura. Entre sus formas de apostolado destacan la predicación de la Palabra, el estudio y la enseñanza de la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio eclesiástico, las misiones populares, los ejercicios espirituales ignacianos, la formación cristiana de los más jóvenes y el ejercicio de la caridad en diversas obras de misericordia.

Característica peculiar del joven Instituto es su voto de esclavitud mariana. Junto a los tradicionales consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, los religiosos se consagran a María, modelo, forma y guía de sus afanes apostólicos y sobre todo Madre Admirable y ejemplo de docilidad al Espíritu Santo. También destacan en estos tiempos donde la desobediencia está a la orden del día, por su fidelidad al Sucesor de Pedro al que veneran y aman: donde está Pedro, allí está la Iglesia.

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