El profesor de gimnasia

Luis Abadías

Mucho han cambiado los tiempos en la educación y también en la educación física donde ya quedan pocos de los ‘viejos rokeros’ que han enseñado a dar sus primeros pasos en el deporte a miles de niños oscenses. Uno de los esos casos es el de Javier Mendiara que tras 38 años en el Colegio Pío XII está cerca del adiós por su jubilación dejando atrás una gran impronta.

Durante este año se está celebrando el 50 aniversario de este centro educativo para el que las cosas también han cambiado y mucho. La presencia de un gran número de inmigrantes en el Barrio del Perpetuo Socorro ha hecho que el mapa de alumnado sea diferente, pero no por eso Javier Mendiara ha dejado de ponerle la misma ilusión a su trabajo.

Ha sido uno de los que más ha querido este año especial acordarse de la toda la gente que ha pasado por el centro y la verdad es que es aquí cuando uno se da cuenta de lo que significa ser querido.

Desde los inicios se volcó en que los alumnos sintieran la educación física o clase de gimnasia (como la hemos conocido siempre) como algo importante dentro de la educación. Además de divertirte y aprender, con el paso de los años te das cuenta de la importancia del profesor de gimnasia y de esas enseñanzas adquiridas.

Javier Mendiara y otros de su ‘especie’ se van y con ellos una generación de profesores distinta y que ha dejado huella a lo largo de los años. No quiere decir que los de ahora sean mejores, ni peores, simplemente que todos nos acordamos del profesor de gimnasia, de antes.

Comentarios