El juez desestima la pretensión de las monjas de echar del convento de Santa Clara a la portera

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El titular del juzgado número 1 de Huesca ha desestimado la pretensión de las monjas del convento de Santa Clara de Huesca por la que solicitaban que una mujer Dolores Labian y su marido abandonasen la casa en la que viven en el convento. En la sentencia, el juez considera que “resulta acreditado que la Sra. Labian entró a vivir en la vivienda del convento en 1956 en estado soltera, iniciando su residencia en el mismo el Sr.. Garvin en el año 1958”. El abogado Manuel Freire ha explicado a Radio Huesca que “ ahora vamos a trabajar en conseguir que a Lola se le pueda otorgar una pensión”.

El juez considera que han sido 50 años de residencia ininterrumpida. Añade que “demasiados años para tratarse de un mero uso consentido por parte de la comunidad religiosa actora de mera tolerancia, concesión graciosa o simple caridad o favor, como se pretende hacer ver por la actora y sostiene, como única prueba favorable a la actora, la testigo Sor Felisa Purificación Sierra”.

El abogado ha explicado que en la sentencia se indica que “el uso de la vivienda debe entenderse como una justa compensación o retribución en especie por los trabajos o funciones de portería que dicho matrimonio realizaba para la Comunidad y que, en ocasiones iba acompañada de alguna compensación económico pero que fundamentalmente se pagaba con el derecho a usar y habitar la dependencias, por lo que, en consecuencia, no puede hablarse de ocupación a modo de precario”

Esta mujer, Dolores Labián, era hasta recientes fechas la encargada de abrir y cerrar las puertas del convento, de mantener limpias las zonas fuera del recinto de clausura y de hacer las compras y los encargos que le pedían las monjas de forma cotidiana.

Según Manuel Freire, abogado de la mujer, a cambio de estos servicios las monjas hasta hace unos meses responsables del convento, situado en el casco urbano de Huesca, habían alcanzado hace medio siglo un acuerdo verbal, por el que se le cedió la vivienda en uso junto al cenobio.

Este acuerdo contemplaba exclusivamente el uso del inmueble, pero no los gastos de luz, agua o teléfono generados ni tampoco retribución económica alguna o cobertura de la Seguridad Social por los trabajos desarrollados.

Uno de los hijos, Agustín, explicaba a Radio Huesca en enero de 2008 que su madre fue emplazada por las nuevas monjas responsables del convento, a que desalojara la vivienda y entregara las llaves del centro religioso y de la iglesia.

Añadió que las religiosas le solicitaron también una copia de la llave de la vivienda y le instaron a comunicar a su marido que no volviera a participar en las misas, como ayudante del sacerdote oficiante.

La mujer pidió hablar con tres de las ancianas monjas -que aun residen en el convento- con las que supuestamente pactó el uso de la vivienda, pero la abadesa rechazó la solicitud alegando que estaban incapacitadas para tomar decisiones.

El abogado de esta mujer, conocida como "Lola la del convento", admite la ausencia de un documento legal pero señala que la situación en la que se encontraba era sabida por muchos de sus vecinos.

Este letrado vinculó el origen de este litigio a la reciente incorporación de Jesús Sanz como obispo de Huesca y al ingreso en el convento de un nuevo grupo de monjas, pero aseguró desconocer si existe una operación inmobiliaria con el suelo.

Para el hijo de la demandada, el conflicto "no se trata sólo de una cuestión de derechos alcanzados a través de los años, sino de la dignidad de unos padres ante una petición que es una burla y una ofensa".

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